Hace un año, Viktor Hovland vivía momentos felices. Venía de hacer un tercer puesto en el THE PLAYERS, un top 10 en el Masters, un segundo puesto en el PGA Championship y de ganar el Memorial, el BMW Championship y la FedEx Cup en el TOUR Championship de Atlanta. Una temporada brillante que culminó con un segundo puesto empatado en el DP World Tour Championship, final del circuito europeo. Sin embargo, y aunque su juego estaba siendo espectacular, decidió hacer algún cambio durante el invierno para mejorar sus sensaciones a la hora de pegarle a la bola. Un error del que todavía parece estar arrepintiéndose.
Su 2024 está siendo para olvidar. Varios cortes fallados, prácticamente nunca en la pelea por las victorias y un único buen resultado que llevarse a la boca, el tercer puesto en el PGA Championship. Después de terminar 30º empatado en los Juegos Olímpicos de París, representando a su país, el golfista noruego se prepara para defender el título de campeón del PGA Tour en los Playoffs que arrancan esta semana en Memphis. Y lo hace tras unos días intensos de trabajo con su entrenador para intentar recuperar el control de la bola que parece haber perdido y que le ha llevado a la frustración durante gran parte de la temporada.
Hoy ha concedido una rueda de prensa en la que ha profundizado sobre los motivos del bajón de su juego de los que ya habló tras el PGA Championship: «No quiero ponerme super técnico con el tema, pero básicamente, mi patrón de juego se ‘apagó’. Las cosas que hacía en mi swing me hacían bueno, me hacían capaz de predecir cierto vuelo de la bola, pero fui a casa y traté de hacer cierto movimiento, no porque tuviera en mente cambiar mi patrón de juego, que sabía que era muy bueno, sino porque no cortaba la bola tanto como me gustaría y estaba disgustado…».
«Le seguía pegando bien. El vuelo de la bola empezó a ser un poco lento, pero estaba bien, aunque visualmente quería ver más el corte. Pero cuando terminó la temporada hice un esfuerzo consciente para intentar cortar más la bola y en ese momento estropeé la relación que se produce en mi swing y que hace que me resulte muy difícil controlar la cara del palo al bajar. Así que ahora estoy aprendiendo de eso. Sé exactamente por qué sucedió. Sé exactamente lo que pasa y ahora estoy en el proceso para volver al lugar donde estaba. Tengo todos los datos sobre la mesa para seguir adelante», ha explicado.
Esta pérdida de control le ha generado a Hovland algunos momentos de frustración: «Creo que ha habido muchos picos y valles. No es divertido jugar al golf cuando no sabes dónde va la pelota. Me enorgullezco de intentar hacerlo lo mejor posible, pero llega un punto en el que pierdes esa creencia: sólo ves un golpe y eso no es suficiente. Puedo intentar esforzarme al máximo. Puedo intentar aportar. Pero lo haces demasiado a menudo, demasiadas veces en el transcurso de una ronda o un torneo, es demasiado para superarlo, y siento que es una pérdida de tiempo para mí estar jugando al golf si es ahí donde estoy. Preferiría estar fuera del campo de golf y trabajar en ello, intentando averiguar por qué estoy haciendo esas cosas».
«Pero bueno, siento que he aprendido aún más sobre mi swing, algo que no pensaba que podría pasar. Siempre hay algo que aprender y tengo claro hacia donde me dirijo. No estoy seguro de cuánto tiempo me va a llevar volver a jugar mi mejor golf. Puede que sea esta semana, puede que sea la próxima. Pero al menos estoy en el camino del progreso, mejorando. Mientras que antes, jugar mal sin saber por qué ni cómo solucionarlo me resultaba desafiante mentalmente. Ahora puede que juegue fatal esta semana, pero al menos siento que estoy en el camino correcto y es lo único que importa», ha detallado.
Viktor arranca la semana del FedEx St. Jude Championship, primero de los tres playoffs de la FedEx Cup, fuera de los 50 primeros clasificados, por lo que necesita un buen resultado para recuperar posiciones y poder estar en el BMW Championship para continuar con la defensa de su título. Algo que trata de lograr trabajando con su entrenador a fondo: «Llevo una semana en EE.UU. con Joe y vamos por buen camino, soy optimista y por fin he tenido una buena semana para entrenar todos los días y coger buen ritmo». Desde el jueves veremos si es suficiente para empezar a ser el jugador que asombró hace un año… y si ha aprendido la lección de no tocar lo que funciona.


