Apenas unos días después de conquistar su primer major en Oakmont, J.J. Spaun atendió a los medios en el Travelers Championship aún abrumado por lo vivido. «Ha sido una locura, pero también muy divertido», reconoció el californiano. Su victoria en el US Open no solo le abrió las puertas de los grandes medios estadounidenses – con paradas en el Today Show y saludos de figuras como George Lopez o Mookie Betts –, sino que lo catapultó al tercer puesto en la clasificación para la Ryder Cup.
Spaun recordó con emoción su conexión con el torneo de Cromwell, donde en 2018, recién diagnosticado con diabetes tipo 2, ganó el ‘Umbrella Challenge’ y donó su premio a la fundación JDRF, lo que inició una relación cercana con Andy Bessette, ejecutivo de Travelers: «Fue un momento muy especial. Andy se emocionó al conocer mi elección y desde entonces ha estado a mi lado en este proceso».
Su historia es también la de un luchador incansable. A punto de dejar el golf profesional en 2021, Spaun logró mantener su tarjeta tras quedar segundo en Boise durante las finales del Korn Ferry Tour. «He estado muchas veces contra las cuerdas, pero siempre he encontrado la forma de pelear. Como dice esa cita de Confucio: ‘Nuestra mayor gloria no es nunca caer, sino levantarnos cada vez que caemos'», recordó emocionado.
En lo técnico, el campeón destacó el impacto de su nuevo putter LAB, con el que ha encontrado una consistencia que antes no tenía. «No soy un gran pateador estadísticamente, pero este putter me ha dado confianza. Lo puse en juego en el Sony Open y casi gano allí. Ha sido clave esta temporada», explicó.
A pesar del éxito, Spaun mantiene los pies en la tierra. «Todavía no he podido sentarme en mi sofá con el trofeo al lado a ver SportsCenter. Me gustaría disfrutarlo así», confesó entre risas. De momento, sigue viviendo «día a día», aunque reconoce que intentará saborear el triunfo la próxima semana.
En medio de su intensa agenda de compromisos y emociones, el jugador es consciente de lo que ha logrado. «Estoy súper agradecido por haber ganado el torneo y por vivir esta experiencia. Es algo que obviamente nunca olvidaré en mi vida. Supongo que ahora soy parte de la historia», dijo con una sonrisa de quien aún no termina de asimilar su hazaña.
La victoria en Oakmont fue tan inesperada como merecida. «Después de estar cinco sobre par en los primeros seis hoyos, pensé que solo aspiraba a un top 10», reconoció. Pero tras una pausa por lluvia, supo reconectar. «Jugué tan bien en esos hoyos finales que no sentí nervios. Sabía que podía hacerlo. Fue el golpe del torneo», dijo sobre su driver en el 17. Hoy, Spaun no solo es un campeón del US Open. Es un ejemplo de perseverancia y fe en uno mismo.



