Este viernes comienza el Greater Gwinnett Championship, torneo del calendario del Champions Tour norteamericano en el que Miguel Ángel Jiménez defiende el título conseguido hace doce meses. Entonces llegó por la puerta grande, inmediatamente después de certificar un fantástico cuarto puesto en el Masters, confirmando de paso, según pasaban las rondas, la etiqueta de favorito que se había ganado a pulso en el primer major del año. Esta vez lo va a hacer después de llevarse el disgusto en Augusta, donde se quedaba fuera del corte.
No por ello el malagueño ha dejado de ser considerado como un claro candidato a la victoria. No hay más que repasar los horarios de salida para entenderlo: lo han situado en el partido estrella, junto a Colin Montgomerie y Mark O’Meara (el norteamericano viene de hacer precisamente un gran Masters). Pero en todo caso Miguel ha aterrizado en TPC Sugarloaf (Duluth, Georgia) con otras cuentas pendientes que van más allá de los cuartos que se juega esta semana: demostrarse a sí mismo que aquel jueves en el Augusta National no fue más que un accidente y que aquellos primeros nueve hoyos que jugó allí, magníficos (casi perfectos) de tee a green pueden y deben cristalizar en un resultado concreto.
El español, una vez confirmada su ausencia en el fin de semana del Masters, se quedó trabajando allí, en el Augusta National, pensando ya en esta cita, antes de viajar a Duluth el lunes. Además, después de esta semana de competición se va a tomar un prolongado periodo de descanso y entrenamiento, hasta el Open de España, así que se trata de echar el resto…
Los grandes favoritos, al margen de O’Meara y Jiménez, son Bernhard Langer, Bart Bryant, que viene rozando el triunfo esta temporada, y David Frost, ganador del último torneo del circuito en Mississippi.



