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Jordan Spieth jugará por primera vez en su carrera el Cognizant Classic en Palm Beach

Dos razones de peso para verse por primera vez con la Trampa del Oso

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Jordan Spieth estaba el pasado jueves en su casa dándole vueltas al calendario. Algo le decía que debía jugar el Cognizant Classic esta semana, pero necesitaba un último empujón. Jamás en su carrera había pisado este torneo. No tenía nada en su contra, simplemente no le cuadraba en sus planes, enfocados siempre en los torneos de inicio de temporada en la costa oeste de Estados Unidos. Algo parecido a lo que le ocurría a Jon Rahm antes de irse a LIV Golf. Entre la costa oeste y el Arnold Palmer y el THE PLAYERS tocaba descansar y siempre le tocaba al conocido anteriormente como Honda Classic, cita que da inicio a la gira de Florida.

El último empujón para tomar esa decisión, que no deja de ser algo único en su carrera, llegó en forma de llamada de teléfono. Llamó a su entrenador y le expuso sus dudas. Cameron McCormick lo resolvió en una frase. «Siempre he pensado que el PGA National (sede del torneo) es un campo perfecto para ti, no es largo, es muy exigente, no se cazan muchos greenes, hay que estar muy fino alrededor en las recuperaciones y la hierba es de bermuda, la superficie en la que pateas mejor», le dijo. No se hable más. Tal y como colgó la llamada, se apuntó al torneo que cerraba las inscripciones 24 horas más tarde.

La conversación con McCormick fue una de las razones que han llevado a Spieth hasta Palm Beach, pero hay una igual o más importante. Como todos saben, el golfista de Dallas ha estado parado cinco meses a causa de una lesión en su muñeca izquierda que le obligó a pasar por el quirófano. Tuvo que retrasar su regreso a los campos y siente que le falta competición pensando en el Masters. Sí, pensando ya en el Masters. Analizando el calendario llegó a la conclusión de que la mejor manera de preparar el primer Grande de la temporada era enfrentarse a desafíos realmente serios. Ahí entran Jack Nickalus, su Champions course del PGA National y la Trampa del oso. «Siento que los primeros torneos han sido fue una especie de «veamos cómo está todo después de la cirugía». Así que mi objetivo ahora, de cara al Masters, es intentar jugar en campos de golf difíciles y ver qué puedo mejorar para cuando lleguemos a Augusta», afirma.

Pocos campos hay durante el año en el PGA Tour más exigentes que la sede del Cognizant. El diseño es muy exigente, el final, con esa Trampa del 15 al 17, es terrible y como sople el viento agárrate. De hecho, de las 53 ediciones que se han disputado del torneo, se ha ganado con un resultado de un dígito bajo par en veinte ocasiones. Y sólo dos veces se superó el veinte bajo par.