Jorge Campillo (-14) se ha fabricado una magnífica oportunidad para ganar este domingo su primer torneo en el PGA Tour. Ha entregado una tarjeta de 67 golpes en la tercera jornada del Myrtle Beach Classic y ha ascendido a la segunda posición, a cuatro golpes del líder Chris Gotterup (-18). Estamos de acuerdo en que cuatro golpes es una distancia considerable, pero Campillo ha dejado bien claro que no va a tirar la toalla fácilmente y que está dispuesto a apretar al líder hasta donde le lleguen las fuerzas y su golf.
El golfista extremeño se ha demostrado muchas cosas hoy. Es una de esas vueltas que, seguramente, cuando pase el tiempo que siempre ofrece una mejor perspectiva de las cosas, estará marcada en rojo en su carrera. Por dos cosas: primero porque era el primer sábado que salía metido en la batalla por la victoria en el PGA Tour y ha hecho mucho más que aguantar, está un escalón más cerca del liderato. Y segundo, porque no ha sido una vuelta fácil, sino todo lo contrario.
En los ocho primeros hoyos ha fallados dos putts de no más de un metro. En el 5 para hacer bogey y perder así, demasiado rápido, el fantástico impulso que le había dado el eagle del 4, embocando un putt sideral de casi diez metros. En el 8 falló otro putt muy corto para bogey. Así, de pronto, pese al comienzo con eagle se veía sobre par, cediendo mucho terreno con la cabeza e incluso saliéndose provisionalmente del top 10.
Era una situación muy delicada desde el punto de vista mental y emocional. Recordemos que era su primera vez ahí arriba un sábado en el circuito americano. Es lógico y hasta natural que te asalten dudas en un momento así. Las opciones son: apretar los dientes y aferrarte a tu mejor golf para darle la vuelta a la tortillas o dejarte llevar por esos dos putts cortos fallado y lamentar tu suerte.
Campillo, que ha demostrado que la experiencia en el DP World Tour es bastante más que un grado, ha hecho lo primero. Ha firmado un extraordinario parcial de 31 golpes en los segundos nueve, con cinco birdies y sin fallo. Ha arrancado en el 10, metiendo un muy buen putt de algo menos de cinco metros, recordándose que los dos ‘milikis’ que se escaparon fueron meros accidentes.
Sumó un birdie más en el 13, jugando de libro este hoyo signature del The Dunes Golf and Beach Club. Firmando un birdie fácil. Aún tuvo otra buena oportunidad en el 14, el hoyo más difícil del campo, con un tirazo desde la calle con un hierro largo. Era la antesala de los fuegos artificiales que había guardado para el final. Tirazo bestial en el 16 desde el rough a medio metro de la bandera, tirazo brutal en el 17 a medio metro de la bandera y recuperación estratosférica desde los árboles de la izquierda en el 18 para dejarla a un metro del agujero. Tres birdies consecutivos. Three in a row.
Jorge se ha revuelto como una pantera y le ha mandado un mensaje alto y claro a Gotterup, curiosamente, uno de sus compañeros en las rondas del jueves y el viernes: 18 hoyos en Myrtle Beach pueden ser molto longos. Recogemos una de las frases del propio Campillo el viernes cuando acabó la segunda ronda. Si sigue jugando de esta manera, peleará por la victoria hasta el hoyo 72. No se lo va a poner nada fácil a Gotterup, un jugador que, por otro lado, aún no ha tenido ningún mal momento en la semana, perfectamente apoyado en su pegada y en un putt que está rayando lo sobrenatural. Hoy lo ha vuelto a demostrar con un putt en el 18 para birdie de unos cinco metros. No quieres té, toma dos tazas.
Campillo no saldrá en el partido estelar, pero sí en el penúltimo, tratando de meter presión viniendo desde atrás. Será una nueva experiencia en su carrera: pelear por la victoria un domingo en el PGA Tour. Pero algo nos dice que este jugador de Cáceres tiene muy poco de novato y siente la convicción interior de que puede hacerlo.
Jorge está empatado con Erik Van Rooyen (-14) y Robert MacIntyre (-14), dos viejos conocidos del DP World Tour, aunque Van Rooyen ya ha ganado también en Estados Unidos. Un golpe por detrás está Davis Thompson (-13) y dos más allá se encuentra Alex Smalley (-12). Parece que entre estos debería estar en juego en los últimos 18 hoyos la victoria en este recién estrenado Myrtle Beach Classic.



