– Justin Rose (-16) ha ganado el FedEx St. Jude Championship, primer play off de la FedEx Cup, después de firmar una tarjeta de 67 golpes en la ronda final y, a continuación, vencer a J. J. Spaun en el tercer hoyo de un desempate de altos vuelos (Rose necesitó hacer birdie en el segundo y tercer hoyo para ganarlo). El inglés suma así su duodécimo triunfo en el PGA Tour y el segundo en un play off catorce años después de conseguir el primero. Además, por si quedara alguna duda (que no quedaba, la verdad), también confirma su presencia en el equipo europeo de la Ryder Cup, da igual que sea de manera matemática o no, competición que disputará por séptima vez 17 años después de su debut (2008). Es lo que tiene mantener el juego afilado durante tanto tiempo, una capacidad verdaderamente al alcance de un reducidísimo grupo de extraordinarios jugadores en la historia de este deporte.
– Rose ha ganado después de terminar la ronda con cuatro birdies consecutivos entre los hoyos 14 y 17, que no fueron cinco de puro milagro, porque a punto estaba también de hacerlo en el 18. Después, lo dicho: en el desempate de tres hoyos no hizo birdie por milímetros en el primero y sí en el segundo y tercero, cerrando una serie de seis birdies en los últimos ocho hoyos jugados. Implacable. Recordamos ahora el apodo que este mismo año ponía Rory McIlroy a Scottie Scheffler (-15), precisamente El Implacable, y resulta que esta semana quien lo ha sido es el veterano inglés. Tiempo tendrá el Número Uno del mundo de poner de nuevo las cosas en su sitio, pero esta semana hubo alguien más agresivo y certero en el tramo decisivo.
– Scottie ha estado en la pelea casi hasta el final, pero en esta ocasión no ha conseguido decantar los matices, los detalles, a su favor. De hecho, a toro pasado casi se puede decir que perdía el torneo con una muy mala salida en el hoyo 15, pues su bola pegaba en un árbol relativamente cercano al tee y terminaba haciendo un bogey que le arrancaba de las manos las riendas del torneo, el control de la situación. A pesar de todo, ahí están de nuevo sus números: no ha hecho la mejor vuelta del día, ha perdonado algo más de la cuenta en los greenes, sobre todo respecto al sábado, día en el que su putter echaba fuego, pero ha estado hasta el final luchando por el triunfo y ha terminado tercero.
– Peor ha sido lo de Tommy Fleetwood (-15), las cosas como son. El inglés, después de arrancar con bogey en el hoyo 1 y de encadenar diez pares en un campo, el del TPC Southwind, que no daba ninguna facilidad, parecía al fin encontrar con decisión el camino hacia su primer triunfo en el PGA Tour, con birdies en los hoyos 12, 13 y 15… Sin embargo, justo a partir de ese momento y de pegar una excelente salida en el 16, último par 5, el nivel de su juego iba a caer de modo evidente y alarmante. Demasiados errores. Demasiadas concesiones. Erraba el segundo tiro en ese hoyo 16, la salida del 17, un putt corto para salvar el par en ese mismo hoyo, la salida del 18… Así era imposible, mucho más ante rivales de la talla de Rose, Spaun o el mismo Scheffler. Como él mismo dice, no le queda otra que seguir percutiendo y aprendiendo.
– En cuanto a Spaun… Después de jugar y perder aquel desempate en el THE PLAYERS ante McIlroy nos preguntábamos si de verdad aquel éxito, a pesar de la derrota, lo llevaría a un escalón superior. Y él mismo respondía a la cuestión semanas más tarde con una victoria épica en el US Open. Pero incluso después de ganar en Oakmont y de irrumpir en el top ten mundial cabía preguntarse si de verdad sería capaz de mantenerse alerta y en guardia en la cima y puede que ni siquiera esta gran actuación en Memphis termine de confirmarnos nada al ciento por ciento… Así es la vida de los mega cracks, a los que siempre se les exige más y más, qué le vamos a hacer J. J. Sea como sea, él sigue respondiendo. Y todos tan contentos, como ha explicado Scheffler, porque a nadie le amarga ver triunfar a un tipo que se lo trabaja como el que más y que es justamente un modelo de bonhomía.



