Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Justin Rose se sincera tras Augusta: «Podía haber pasado… debía haber pasado»
El inglés intenta pasar página tras volver a dejar escapar la Chaqueta Verde

Justin Rose se sincera tras Augusta: «Podía haber pasado… debía haber pasado»

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Justin Rose llega al Cadillac Championship, evento designado del PGA Tour en Miami, con una mezcla de emociones. Por un lado, el regreso a Trump National Doral, donde ganó en 2012. Por otro, el poso aún reciente de lo ocurrido en el Masters de Augusta, donde se le escapó una vez más la posibilidad de vestirse con la Chaqueta Verde para agrandar su serie de segundos puestos en el torneo.

«Fue decepcionante, la verdad», admitió el inglés en su rueda de prensa, sin rodeos. «Cuando te ves liderando el domingo en los últimos nueve hoyos… sentí que podía haber pasado. Casi pasa. Debería haber pasado», añadió. Pero lejos de dejarlo ahí, Rose profundizó en los momentos que, a su juicio, le costaron el torneo. Tres hoyos consecutivos en la segunda vuelta del domingo (11, 12 y 13) que marcaron el punto de inflexión negativo para él.

«No estaba cómodo en el 11, en el 12 hubo muchas variables… el lie, el viento, incluso tenía una piña detrás de la bola», relató. «Ahí me salí un poco de mi zona. Y luego el tripateo en el 13 fue falta de paciencia», explicó Rose. Aunque más allá del análisis técnico, el inglés reconoció el impacto emocional posterior: «Te queda una sensación vacía durante unos días». Por eso decidió parar. «Necesitaba escuchar mis propios pensamientos, no los de los demás», desveló.

La reacción, eso sí, ha sido inmediata: «La semana pasada fue una de las mejores que he tenido en mucho tiempo a nivel físico. He recuperado la motivación». Y en medio de ese proceso, el Cadillac Championship aparece como un escenario especial. En este mismo lugar, en 2012, Rose dio uno de los pasos clave en su carrera: «Fue una etapa en la que sentía que todo iba en la dirección correcta. Venía de ganar en el PGA Tour, luego en los playoffs… y pensaba que el siguiente paso era un major».

Ese major llegaría un año después en el US Open. Aunque el campo, eso sí, sigue siendo tan exigente como entonces: «Si sopla el viento, cada pequeño detalle hace que sea más difícil. Es un recorrido que se endurece progresivamente». Especialmente el hoyo 18, uno de los grandes jueces del torneo: «Es un golpe de salida muy estrecho, con viento de izquierda que te empuja hacia el agua. Para jugarlo bien necesitas dos swings perfectos».

Revolución en su bolsa: llega McLaren

Más allá del juego, Rose protagoniza una de las grandes novedades de la semana: el lanzamiento de su nueva línea de palos junto a McLaren: «Llevo más de un año trabajando en esto. He estado implicado desde el principio, probando prototipos, dando feedback”, explicó. «Ahora por fin los tengo en la bolsa y estoy muy ilusionado», añadió el golfista inglés.

Y lejos de verlo como un riesgo, lo considera un paso adelante: «No creo que estuviera jugando con el set perfecto antes. Ahora tengo todo adaptado a mis preferencias. Los datos incluso son mejores».

Rose también puso el foco en otro tema clave del momento: la saturación del calendario del PGA Tour, con varios torneos grandes consecutivos antes del PGA Championship. «Algo tenía que ceder. No es ideal tener que perderte grandes torneos para preparar otros grandes torneos», aseguró. El inglés confía en que el circuito ajuste esta situación en el futuro, especialmente con la introducción de nuevos eventos de alto nivel.

Por último, Rose no quiso dejar pasar la oportunidad de valorar el triunfo de los hermanos Fitzpatrick la semana pasada. «El bunker de Matt en el 18 tiene que ser el golpe del año», aseguró. «Por todo lo que había en juego, por el contexto familiar… fue increíble», dijo. Mientras tanto, él mira hacia adelante. Con la espina de Augusta aún reciente, pero también con la certeza de que sigue estando ahí. «Estoy cerca», insistió. Y en el golf de élite, a veces eso es lo más importante.