Justin Thomas firmó este viernes una segunda ronda de 69 golpes (-3) en el THE PLAYERS Championship y se colocó con cinco bajo par, lo que le permite situarse dentro del top 10 del torneo tras los dos primeros días en el TPC Sawgrass. El estadounidense cerró la jornada con dos birdies en los tres últimos hoyos para mantenerse en plena pelea por el título a falta del fin de semana.
Thomas reconoció que su juego no fue tan brillante como en la jornada anterior, pero valoró mucho la capacidad de sacar rendimiento incluso sin estar especialmente fino. «No estuve tan preciso, pero salvé una muy buena vuelta sin tener mi mejor juego», explicó tras la ronda. «Es bonito hacer birdie en dos de los tres últimos hoyos y ponerme en posición de pelear», añadió.
El resultado tiene aún más valor si se tiene en cuenta el contexto físico del estadounidense. Thomas recordó que justo este viernes se cumplían cuatro meses desde su operación, un proceso que todavía condiciona parte de su preparación semanal. «Hoy se cumplen cuatro meses desde la cirugía», comentó. «Se lo decía esta mañana a mi mujer. Es difícil equilibrarlo todo: la rehabilitación, las expectativas, el intentar hacer lo correcto cada semana y, al mismo tiempo, tratar de jugar bien y ganar torneos», detalló.
El campeón del PGA Championship reconoció que a veces tiene que contener su instinto competitivo. «Ayer quizá me habría gustado pegar unas bolas por la tarde o incluso esta noche, pero simplemente no lo necesito», explicó. Su objetivo ahora es mantener el equilibrio entre la recuperación y el rendimiento competitivo.
Un problema más mental que físico
Uno de los aspectos que más le ha costado en las últimas semanas ha sido mantener la concentración durante toda la vuelta. Thomas admitió con sinceridad que, en determinados momentos, su mente se dispersa. «Empiezo a perder el foco. A veces estoy sobre la bola y no estoy pensando en nada», reconoció. «No estoy pensando en el golpe ni en la distancia… simplemente me pierdo», insistió.
Para corregirlo, el trabajo con su caddie Jim ‘Rev’ Mackay está siendo clave. Su papel es simple pero fundamental: reforzar la confianza en cada decisión. «Lo más importante para mí es el compromiso y sentirme seguro de la decisión que he tomado», explicó Thomas.
El momento más espectacular de su ronda llegó en el hoyo 11, donde firmó un eagle gracias a un gran approach desde la calle. «Fue un drive muy bueno, luego un hierro 4 y después un chip increíble», explicó. Thomas admitió que no es un golpe que espere embocar con frecuencia, pero confía mucho en su juego corto. «Cuando estás en la calle tienes mucho más control sobre la bola. Visualicé el golpe, elegí el punto y por suerte el hoyo se interpuso en el camino», bromeó.
La presión de Sawgrass
El estadounidense también habló de lo exigente que puede resultar este torneo cuando se juega cerca de la línea del corte, especialmente en el tramo final del recorrido. «Si estás en el corte y llegas al 17, si la mandas al agua estás prácticamente fuera», explicó. «Y el tee del 18 es igual de difícil. Es casi tan duro como intentar ganar el torneo», amplió.
En ese sentido, JT también fue preguntado por las dificultades que está atravesando el número uno del mundo, Scottie Scheffler, durante esta edición. El estadounidense restó dramatismo a la situación. «Es solo golf», dijo. «Sigue pegando golpes que muy poca gente en el planeta puede pegar», comentó.
Por último, Thomas reconoció que es consciente de que el verdadero desafío llega ahora. El fin de semana traerá presión, ruido del público y opciones reales de victoria. «Hoy ya parecía una tarde de sábado», explicó. «Hubo putts y golpes que levantaron al público». La clave, insiste, será mantener la simplicidad en su juego. «Estoy haciendo todo lo necesario para tener una oportunidad de ganar este torneo. Solo tengo que creerlo». Y esa, probablemente, sea la batalla más importante que le queda por jugar en Sawgrass este fin de semana.


