Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Koepka se retira de Canadá y el US Open está en peligro
No ha salido a jugar la última ronda por las molestias en la mano que aparecieron el sábado

Koepka se retira de Canadá y el US Open está en peligro

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Brooks Koepka durante la primera jornada del US Open Championship 2025. © Golffile | Stefano Di Maria
Brooks Koepka. © Golffile | Stefano Di Maria

El US Open se puede quedar sin campeón defensor. Con permiso de JJ Spaun, nos referimos a Brooks Koepka, ganador del US Open en 2018, la última vez que se jugó en Shinnecock Hills. El campeón de cinco Grandes se ha retirado este domingo del RBC Canadian Open antes de comenzar la última vuelta por un problema en la mano izquierda que ya le había condicionado de manera evidente durante la jornada del sábado. La semana había empezado con señales muy positivas, incluso ilusionantes, coliderando el torneo después del primer día, pero ha terminado con una gran incógnita: su presencia en Shinnecock Hills está ahora mismo en el aire.

Koepka no salió a jugar la ronda final en el TPC Toronto at Osprey Valley. La razón oficial compartida por el PGA Tour fue una lesión en la mano. Queda por ver si sólo es precaución o hay algo más. El sábado, durante la tercera ronda, ya fue tratado antes de salir al campo y también durante la vuelta. De hecho, se le pudo ver acompañado por un fisioterapeuta durante buena parte del recorrido y recibió atención en el hoyo 11. Terminó firmando 72 golpes, dos sobre par, su peor vuelta de la semana, y al acabar explicó con bastante claridad que algo no iba bien. Pero acabó de jugar.

“Sí, no sé qué es”, aseguró Koepka tras la tercera jornada. “Me cuesta agarrar el palo con el dedo anular y el meñique, así que no puedo sujetarlo bien. El palo se me queda como suelto, los dedos se me soltaban, era como si los tuviera dormidos. No sé qué ha pasado, pero espero que lo averigüemos”.

La explicación era preocupante y encendía unas alarmas que han terminado de confirmarse este domingo. No era un golpe, ni una sobrecarga, ni algo puntual. Hablaba de no poder agarrar el palo por una molestia que ha aparecido casi sin avisar. Extraño. “Durante todo el calentamiento en el gimnasio me sentí bien, estaba perfectamente. Luego llegué al campo de prácticas, fui a agarrar el palo y ni siquiera podía sujetarlo. Y duró todo el día. Me sentí mejor en los últimos hoyos. No sé si fue porque hicieron efecto los medicamentos o qué”.

Giro de guión. Koepka había arrancado el RBC Canadian Open con un 64 que lo dejó empatado en cabeza y que, más allá del resultado, ofrecía una lectura muy interesante de cara al US Open. Venía buscando respuestas con el putter después de una temporada muy irregular en los greenes y en Canadá pareció encontrar algo. Aquella primera ronda fue una de sus mejores actuaciones del año en los greenes. Un 68 el viernes lo mantuvo cerca de la cabeza y alimentó la sensación de que Koepka podía llegar a Shinnecock siendo algo más que un factor. Ahora todo ha cambiado.

La noticia golpea directamente en la previa del US Open. Koepka no es uno más. Shinnecock Hills fue el escenario de su segundo título consecutivo en el US Open, en 2018, una victoria que terminó de consolidar su figura como uno de los grandes especialistas en los majors. Allí resistió mejor que nadie un examen durísimo, en un campo extremo, y levantó el cuarto de los cinco Grandes que figuran en su palmarés.

Ahora, ocho años después, su regreso a Shinnecock queda pendiente de la evolución de esa mano. El US Open arranca el jueves y el margen de recuperación es mínimo. A contrarreloj. La pregunta ya no es si Koepka llegará con buenas sensaciones de juego, sino si podrá jugar y en qué condiciones.