Casi tres años después de su brillante victoria en el PGA Championship, Justin Thomas volvió a ganar. Lo hizo este domingo, imponiéndose a su compatriota Andrew Novak en el desempate del RBC Heritage. Un triunfo buscado, necesitado y en el que tuvo mucho que ver la notable mejoría experimentada por el golfista de Louisville en los greenes. Un regreso a sus orígenes con el putter en el que tuvo mucho que ver una charla a finales del año pasado con Xander Schauffele…
«Le decía a Todd hace unos días que, aunque ha habido mucho trabajo, una gran ayuda fue hablar con Xander a finales del año pasado. Creo que es uno de los mejores en fundamentos de putt, y le pedí que me dejara hacerle preguntas durante un par de horas», desveló JT en su rueda de prensa tras el torneo. «Salió al campo conmigo y empezó a hacerme preguntas. Y al contestarle, me di cuenta de que muchas de las cosas que solía hacer cuando era un gran pateador en 2017 y 2018, ya no las hacía. Me dijo: ‘Antes tenías una base sólida; ahora no tienes una base a la que volver’. Fue una llamada de atención. Me di cuenta de que estaba probando demasiadas cosas distintas y me había alejado de lo que hacía bien. Así que volví a mis fundamentos, a mis rutinas, y creo que esa consistencia ha sido la clave».
«Aunque ha habido mucho trabajo, una gran ayuda fue hablar con Xander a finales del año pasado, creo que es uno de los mejores en fundamentos de putt»
Justin, tras esta reveladora conversación, pareció entender que en estos años había cambiado su jugar en los greenes, algo que a todas luces fue un error: «Más que nada, es que el putt es la única parte del golf donde no puedes forzar nada. Si no estoy pegando bien a la bola, puedo improvisar un golpe con el driver, avanzar… Pero si no tengo confianza con el putter, no puedo ‘inventar’ una línea. Si es borde izquierdo, es borde izquierdo. Punto. Soy un jugador muy intuitivo, muy de sensaciones. Y me volví demasiado mecánico y robótico al patear. Y eso no soy yo. Me va mejor lo que llamo ‘putting de pro-am’: observar rápido, sentir la línea y tirar. Cuando no pienso tanto, meto más. Creo que el problema era más mental que técnico».
Ayer, además de su espectacular putt desde siete metros en el playoff para ganar, Justin embocó otros dos fundamentales en su ronda, en los hoyos 4 y 8. Dos momentos importantísimos camino del título: «Diría que los putts del 4 al 8 fueron clave. En el hoyo 4 metí un putt de unos dos metros y medio para par. Fueron importantísimos. Recuerdo haberme dicho en Tampa que, estando un poco por detrás en la clasificación el domingo, si podía hacer una ronda sin bogeys sería enorme porque los demás probablemente harían alguno, o más de uno. Puse mucha importancia en eso, en jugar inteligente y elegir bien cuándo atacar. Así que hacer esos putts y además meterlos con convicción, por el centro, a la velocidad que quería, fue clave para mi confianza. Joe me lo decía: ‘Ponla en calle y en green, estás pateando tan bien que empezarás a hacer birdies en lugar de luchar por pares’. Si no meto esos putts del 4 al 8, el día podría haber sido completamente diferente y habría tenido que arriesgar más en los últimos hoyos en vez de mantenerme paciente».
Precisamente eso, mantenerse paciente, fue una de las claves en su buscada victoria en este RBC Heritage: «Probablemente sí. Pero, sinceramente, pateé la bola increíble hoy. Jugué muy, muy bien. De tee a green no sentí que pegara muchos tiros malos. Es muy divertido colocarse en hoyos como el 17, aunque sea un hierro 9, pero tienes que golpearlo perfecto para que entre en esa pequeña ventana y aterrizarlo donde quieres, y ejecutar ese tipo de golpes… incluso aunque fallé el putt en el 17, lo pegué justo como quería y casi entra. Sentí que tenía todo bajo control. Nunca sentí que tuviera que forzar nada ni que estuviera esperando milagros. Solo me decía: sigamos jugando y haré birdies cuando se pueda. La paciencia fue clave, pero esos putts para par en los primeros hoyos fueron enormes para mantener el impulso».
«Había pasado tanto tiempo sin ganar que ya nadie me preguntaba por eso, había quedado atrás»
Para Justin, que curiosamente ‘estrenaba’ caddie por lesión del que le acompaña habitualmente, volver a ganar en el PGA Tour fue un alivio. Como él mismo confesó, había pasado tanto tiempo desde su anterior triunfo que ya prácticamente ni le preguntaban por el tema. Pero a nivel personal, sabía que lo necesitaba para recuperar la confianza en su golf: «Yo diría que sí. Era lo último que me faltaba. Es difícil saber en qué punto de tu carrera estás hasta que termina. Pero para mí, personalmente, era algo que necesitaba hacer para sentirme bien. Había pasado tanto tiempo sin ganar que ya nadie me preguntaba por eso. Había quedado atrás. Así que sí, estoy mucho más feliz por mí mismo que por cualquier otra cosa relacionada con ese tema».
Para ganar, por cierto, tuvo que batir en el desempate a Andrew Novak, un rival al que conoció hace tiempo… y del que rápidamente descubrió su enorme nivel: «Curiosamente, sí. Joe me preguntó en el desempate si había jugado con él. Y le dije que sí, una vez en el Travelers. Quería jugar los segundos nueve en la ronda de prácticas, me crucé con él y Ben Griffin y les pregunté si podía unirme. Me dejaron. Ese día Andrew hizo 59 en TPC River Highlands. Así que le dije a Joe: ‘Sí, he jugado con él, y metió 59’. Sabía que era muy bueno. Y lo demostró, especialmente con ese tiro al 18″. Un golpazo para asegurarse el par y forzar el playoff… donde finalmente sólo pudo aplaudir ante el acierto con el putter de Justin Thomas. Un jugadorazo que vuelve a tiempo para su regreso al PGA Championship, su anterior gran triunfo.



