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PGA Tour | Valspar Championship

La historia de Blades Brown y Snedeker: de aquel putt con 9 años bajo presión al PGA Tour

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Blades Brown ha enlazado su gran semana en Puerto Rico con otro inicio sólido en el PGA Tour. El joven estadounidense, que el pasado domingo terminó tercero en el Puerto Rico Open, arrancó este jueves el Valspar Championship con una vuelta de 69 golpes, dos bajo par, en el exigente recorrido Copperhead de Innisbrook.

Brown valoró especialmente el impulso que le ha dado su resultado de la semana pasada para entrar en el torneo y competir de nuevo entre los mejores. “Sí, cien por cien”, respondió cuando le preguntaron si había sido importante jugar bien en Puerto Rico para ganarse esta oportunidad.

El jugador de 18 años dejó claro que el desafío en Copperhead fue muy distinto. “Este campo no es ninguna broma. Tienes que saber dónde va tu bola. El rough está alto, las calles son estrechas y los greenes están firmes. Cuando juntas esas tres cosas, tienes un campo realmente bueno”, explicó.

Más allá de su rendimiento, Brown también dejó una de las imágenes más interesantes del día al hablar de Brandt Snedeker, uno de los veteranos del circuito y uno de los nombres con los que comparte protagonismo esta semana. La relación entre ambos viene de lejos. Brown creció jugando el Sneds Tour, el circuito júnior impulsado por Snedeker, y recuerda perfectamente una escena de cuando tenía nueve años.

“Estaba ante un putt de par de unos dos metros y medio. Hice mi rutina y vi de reojo que quien me estaba mirando era Brandt Snedeker. Tuve que apartarme, volver a empezar, y por suerte metí el putt”, relató entre risas.

A partir de ahí, Brown no escatimó elogios hacia el campeón de la FedExCup de 2012. “Ha tenido una influencia enorme en mi carrera. El Sneds Tour fue muy importante para mí y me da mucha alegría ver que todavía sigue compitiendo así de bien”, señaló.

Compartir torneo con uno de sus referentes es, para Brown, algo especial. “Es increíble. Él tiene 45 años y yo 18. Cada vez que lo veo por el pasillo o en el campo de prácticas le doy un choque de puños y hablamos un momento. Es una de las personas más positivas que hay y ha sido una inspiración enorme en mi carrera”, afirmó.

Incluso hubo espacio para la broma cuando le preguntaron por sus duelos en el campo de prácticas. “No sé si le gustará que diga esto, pero su velocidad de bola estará en 165 y yo quizá estoy cerca de 180. A veces nos picamos un poco”, comentó. Después volvió a ponerse serio: “No puedo decir suficientes cosas buenas de él. Es un tipo fantástico”.

Con esa mezcla de descaro, respeto y naturalidad, Brown sigue dejando huella. En Puerto Rico llamó la atención por pelear por el título; en el Valspar ha empezado demostrando que lo suyo no fue casualidad.