Aunque muchas veces parezca que sí, los dioses del golf no siempre son despiadados. Davis Riley puede dar buena fe de ello este sábado durante la segunda jornada de la CJ Cup Byron Nelson. Una suspensión de más de seis horas por tormenta eléctrica impidió completar la segunda ronda el viernes. Esta mañana se ha reanudado el juego y Riley ha tenido un lapsus en el hoyo 17 que le ha costado muy caro. El golfista de 28 años nacido en Misisipi, que empezó por el 10, se ha autoimpuesto una sanción de dos golpes por mal uso del medidor láser.
El uso de este tipo de dispositivos está permitido por el PGA Tour desde hace tres semanas. Es una de las medidas que se impusieron para mejorar el ritmo de juego. Eso sí, tiene una restricción. No se puede utilizar con el factor corrector que calcula automáticamente los desniveles del campo. Hay que desactivar esta función antes de tomar la medida pertinente. A Riley se le olvido hacerlo en el tee del hoyo 17, un par 3. Obviamente, nadie se dio cuenta de ello, sólo el jugador y su caddie. Sin embargo, no lo dudó un instante. Llamó a un árbitro en cuanto se percató, le comunicó lo que había pasado y se autoimpuso la correspondiente penalidad de dos golpes.
El castigo era severo, pues lo situaba con -3, justo fuera de la línea de corte en ese momento. A partir de ahí, Riley hizo dos birdies y dos bogeys y llegó al hoyo 9 con un déficit de dos golpes respecto al corte. Marchaba con -3 y la criba se había ido ya a -5. Sin la penalidad autoimpuesta estaría dentro del fin de semana. Para jugar los cuatro días necesitaba hacer un eagle en el último hoyo, un par 5. Pues bien, el karma, esta vez, se portó bien con Riley. El karma, claro, y la calidad del golfista de la Universidad de Alabama.
Pegó una salida larga de unos 300 metros, pero acabó en el rough de la derecha. No es la mejor zona para tirar después a green. Sin embargo, Riley pegó el golpe del día. Tenía 200 metros y la dejó a menos de tres de la bandera. Ahí tenía su opción de eagle. Dentro, jugaba el fin de semana. Fuera, a casa. Y lo metió. Y sacó el puño. Justicia divina. Hubiera pasado o no el corte, su comportamiento fue ejemplo, digno de enseñarse en las escuelas, pero además en esta ocasión no le costó quedarse fuera del torneo. El golf a veces aprieta pero no ahoga.
En cuanto al torneo, el final de la segunda ronda no ha cambiado demasiado las cosas. Scheffler, al que claramente le ha tocado el mejor turno, sigue líder con seis golpes de ventaja sobre Sam Stevens y siete sobre Ricky Castillo y Kurt Kitayama. Precisamente, Kitayama es el mejor de los que han jugado en el turno malo. Entre los que han fallado el corte destacan Tom Kim, Taylor Pendrith, defensor del título, Ben Griffin, ganador la semana pasada, o Francesco Molinari. Scheffler saldrá a jugar la tercera ronda a partir de las diez de la noche. En principio, si no hay ninguna suspensión, se podrá completar la tercera vuelta este sábado.



