Jordan Spieth sigue construyendo su torneo en el Valspar Championship. El texano firmó una tarjeta de 70 golpes en la segunda ronda que le sitúa, a falta de que se completen los partidos del turno de tarde, dentro del top 25, una posición competitiva de cara al fin de semana pese a reconocer que su rendimiento ha sido irregular.
El ganador del Masters de 2015 explicó que su vuelta tuvo dos caras muy marcadas: “Ayer le pegué mejor a la bola y hoy he pateado mejor. Ahora se trata de juntar ambas cosas el fin de semana”. Una síntesis que refleja bien su semana hasta el momento, donde no ha logrado todavía combinar todas las facetas de su juego.
Spieth también puso en valor la dificultad del recorrido, uno de los más exigentes del calendario en cuanto a precisión: “Si fallas un poco, los greenes son muy pequeños y estrechos. Y con el viento que hemos tenido estos días, controlar la distancia se vuelve muy complicado”. En ese sentido, destacó la importancia de jugar desde calle: “Cuando estaba en la calle, pegué muy buenos golpes; cuando me salí un poco desde el tee, todo se hizo mucho más difícil”.
Uno de los hoyos clave del campo, el 16, fue otro de los focos de su análisis. El estadounidense señaló la complejidad del viento cruzado, difícil de percibir desde el tee: “No lo sientes, está bloqueado. Tienes que confiar totalmente en el golpe y en el palo. Si aciertas la salida, es un hoyo de birdie, pero el golpe desde el tee es de los más difíciles del año”.
Más allá del campo, Spieth dejó una reflexión interesante sobre su momento actual, insistiendo en que su nivel es mejor de lo que reflejan los resultados recientes: “Siento que estoy entre los 20 mejores en todas las facetas del juego: drive, golpeo, juego corto y putting. El problema han sido decisiones malas o errores puntuales en momentos clave”.
En esa línea, fue especialmente autocrítico: “He tomado un par de decisiones muy malas que me han costado dos o tres golpes. Eso es inaceptable y lo voy a corregir este fin de semana”. También mencionó situaciones fortuitas, como lies complicados en búnker o golpes fallados en los peores momentos, como parte de esa falta de rendimiento final.
Aun así, el balance general es positivo. Spieth transmite confianza y ve margen claro de mejora inmediata: “Es más fácil arreglar esto con más repeticiones. Prefiero estar en esta situación, jugando bien pero sin sacar todo el resultado, que al revés”.
Con dos jornadas por delante, el estadounidense mantiene intactas sus opciones en un torneo que, como él mismo reconoce, castiga cualquier error y no permite concesiones. El fin de semana dictará si logra, por fin, unir todas las piezas.


