Viktor Hovland tiene los cinco sentidos puestos en buscar la manera de encontrarse lo más cómodo posible en el campo de golf, especialmente en competición. Esta semana abre la temporada en el PGA Tour con el Phoenix Open, después de acabar en el top 15 en el Hero Dubai Desert Classic del DP World Tour. Una buena semana, pero no excesivamente brillante, al menos no a la altura de lo que se espera de él.
Entre ajuste y ajuste, probar uno y cien drivers, limar asperezas con su wedges de 60 grados, el noruego ha tenido tiempo para dar su opinión sobre los regresos de Brooks Koepka y Patrick Reed (a partir de agosto), sin duda el tema estrella del PGA Tour en estos momentos. Cuando habló Hovland este martes aún no se había hecho oficial la noticia de que LIV Golf recibiría puntos del ranking mundial. Pues bien, el nórdico ha tirado la piedra y ha escondido la mano. Ha criticado la medida sin criticarla. Un sí pero no de manual.
Hovland advierte de que las decisiones adoptadas respecto a Koepka y Reed pueden sentar un peligroso precedente. A su juicio, incluso podría provocar un efecto llamada. «Coloca al Tour en una posición complicada. Has dicho una cosa durante mucho tiempo y ahora estamos cambiando cosas. ¿Qué precedente estás estableciendo entonces para los jugadores del futuro? Si yo puedo irme a un tour rival, cobrar, y ahora, aparentemente, volver otra vez sin las mayores consecuencias», explica.
Es decir, lo primero que hace es poner el dedo en la llaga, mostrar lo que aparentemente es negativo de la decisión, sin embargo acto seguido asegura que no puede dar una opinión. «No tengo realmente una opinión sobre eso, para ser honesto. Eso es algo que el Tour tiene que resolver. Estoy seguro de que hay mucha gente que no va a estar demasiado contenta con eso, pero al final del día yo solo quiero competir contra los mejores jugadores del mundo. Estoy en un punto en el que tengo que resolver cosas en mi propio juego, y ahí es básicamente donde estoy centrado. No quiero centrarme en lo que el Tour debería estar haciendo ahora mismo».
Sí, pero no. De manual. Puede entender que haya gente molesta, pero yo estoy encantado porque quiere competir contra los mejores. Es una respuesta política correcta y, sobre todo, se deja abierta todas las puertas. Nadie le puede criticar por no poner en duda la medida, ni tampoco por no felicitarse de tener de nuevo a jugadores como Koepka y Reed. Siempre podrá decir que él pensaba las dos cosas.
Se le preguntó directamente si, de haber sabido cómo se iban a resolver los casos de Koepka y Reed, habría actuado de una manera diferente. Es decir, si habría aceptado una propuesta de LIV a la vista de lo que está sucediendo ahora mismo. Aquí sí fue tajante. «No, la verdad. Veo la noticia y digo: “oh, qué interesante”, y luego sigo con mi día. Tengo cosas que hacer, cosas que resolver, así que esa es más o menos la cantidad de calorías que gasto reaccionando a cosas así», afirma. Ya habrá quien se lo crea y quien no…
De lo que no hay ninguna duda es de que Hovland sigue liado técnicamente. Más o menos, pero siempre tiene algo entre manos. Ahora es el turno del driver. Está probando varios porque no termina de encontrar el que mejor se adapta a los ajustes que está haciendo el swing. Concretamente, asegura que su principal error en estos momentos es una bola alta que se desvía demasiado a la derecha y está trabajando en encontrar un palo que le ayude cuando venga el mal golpe, o al menos que no lo acentúe. Está en ello. También confesó que todavía no está completamente a gusto con el wedge de 60º.
En definitiva, no sale de una cuando se mete en otra… Como para ponerse a pensar en el futuro del golf mundial y formar una opinión propia.


