Collin Morikawa aún estaba tratando de asimilar su retirada del THE PLAYERS Championship cuando se ha detenido unos minutos antes los periodistas en el TPC Sawgrass. Entre enfadado, contrariado, resignado y terriblemente frustrado, el Número 4 del mundo y flamante ganador en Pebble Beach, no conseguía encontrar una explicación a lo que le ha ocurrido. Su cara era la viva imagen del desconcierto.
Todo ha ocurrido en el tee del hoyo 11. Morikawa había empezado a jugar por el 10 con un par rutinario. Es decir, acaba de empezar su ronda. Sin previo aviso, al llegar al tee del 11 ha hecho un swing de prácticas, no especialmente violento, y ha sentido un dolor en la espalda, concretamente en la zona lumbar derecha. Ahí se ha parado todo. Rápidamente se ha llevado la mano a la zona y ya sabía que no iba a poder seguir. No ha llamado a ningún fisio ni médico. Ha hablado con su caddie, ha avisado a un árbitro, le ha dado la manos a sus no menos perplejos compañeros de partido, Ludvig Aberg y Si Woo Kim, y se ha ido a la casa club.
Collin Morikawa has withdrawn from @THEPLAYERS. pic.twitter.com/HsffCRoKH4
— PGA TOUR (@PGATOUR) March 12, 2026
Poco después, ante los periodistas, ha explicado lo que ha sentido. «Me encontraba bien durante el calentamiento. No había habido ninguna señal de problemas de espalda. Y salí en el hoyo 11, hice un swing de práctica y supe de inmediato que algo iba mal. Ya había tenido esa sensación antes. Simplemente no puedo pasar a través del golpe. Creedme, jugaría si pudiera. Es lo peor del mundo», ha explicado visiblemente afectado.
No es la primera vez que le ocurre algo así, de hecho, había algo de paranormal en todo su relato. «Estaba listo para jugar y pegar todavía más fuerte esta semana si hacía falta. Sinceramente, el primer hoyo fue muy bien. Pegué dos golpes muy buenos. Hice un gran putt. La puse en el tee y no noté nada malo. De verdad, fue como un déjà vu. Como si todo me hubiera golpeado en un segundo, y pensé: algo no va bien. Hice un swing de práctica y ahí estaba, el no poder hacer el swing», señala. Es decir, antes del swing de práctica ya había notado algo raro y el movimiento posterior simplemente lo confirmó.
«Es frustrante, porque no sé qué lo ha provocado. Quizá algo no estaba lo suficientemente activado o lo que fuera, pero hice todo el calentamiento, me encontraba bien. Es horrible, la verdad. Me siento fatal», ha añadido. Ahora toca esperar la evolución. El Masters no anda lejos y lo que ha dicho Morikawa no invita precisamente a la tranquilidad. «Ahora si tuviera que levantar cosas y moverme, me dolería. No sé, no estoy haciendo sentadillas traseras ni sentadillas frontales ni nada de eso. Más o menos sé cuáles son los protocolos, qué hacer y cómo ir manejándolo. Pero esto va a necesitar algo de tiempo», terminaba con bastante desazón.



