A esta hora de la noche aún se desconoce si Luke Donald ha enviado ya una petición especial a la PGA de América para cambiar la sede de la próxima Ryder Cup de Bethpage a Pebble Beach. Si todavía no lo ha hecho, debería. También, claro, no estaría mal que pidiera un cambio de fechas, mejor si pilla a California con frío, viento y lluvia, tal y como ha ocurrido hoy en la tercera ronda del AT&T Pebble Beach Pro-Am.
Chanzas aparte, tranquilos que la sede de la Ryder no se va a modificar, la realidad es que la tercera jornada el segundo torneo designado del año ha sido un homenaje y elogio al equipo europeo de la Ryder Cup. La clasificación lo dice todo:
1.- Sepp Straka (-16)
2.- Rory McIlroy (-15)
– Shane Lowry (-15)
4.- Justin Rose (-14)
El primer americano no aparece hasta el puesto séptimo, el veterano Lucas Glover (-13). Ya ven, ni hecho aposta. Aunque la tentación de ver aquí una causa efecto es alta, realmente no deja de ser una bendita casualidad. Es fácil dejarse llevar y caer en el análisis simple, viejuno, torticero y falso de que los europeos juegan mejor con viento, lluvia y frío. Todavía los hay que son capaces de defender esta teoría en la barra de cualquier casa club. De ser así, que esos mismos argumenten por qué tres de los cuatro últimos ganadores del Open Championship son estadounidenses y seis de los últimos once.
No se vuelvan locos, no deberíamos ir más allá de la gracieta, de imaginarnos a Luke Donald con un bol gigante de palomitas en el sofá de su casa viendo el torneo y con una sonrisa de oreja a oreja. Si acaso, que no es poco, lo que demuestra esta curiosa clasificación de Pebble Beach es que una buena parte del grueso del equipo que ganó en Roma la última Ryder, una tercera parte sin ir más lejos, atraviesa por un buen estado de forma.
Lo de Straka es muy serio. Lleva tiempo siendo serio, aunque a veces cueste colocarlo en los primeros vagones del golf mundial. Tendemos a ser injustos con los deportistas que tienen cara de no haber roto nunca un plato. Pasa con el austríaco. Sin embargo, es un golfista excepcional. Hoy ha jugado como un tiro cuando las condiciones eran más complicadas, ha sufrido mucho a mitad de vuelta con tres bogeys consecutivos y ha regresado como un titán con cuatro birdies en los últimos cinco hoyos para recuperar el liderato en solitario. En ese último tramo de la vuelta ha bajado un poco la intensidad del viento y Straka ha aprovechado que los greenes estaban más receptivos para dar un recital más con los hierros.
A un golpe están los dos irlandeses. Pili y Mili. McIlroy y Lowry. Las dos vueltas más bajas del día con 65 golpes. En Pebble Beach ya ganó un norirlandés el US Open, Graeme McDowell en 2010. Parece que tiene algo. Pero lo mismo de antes con los europeos y el mal tiempo. Por mucha tentación que haya de hilar cosas, si queremos ser rigurosos conviene echar el freno. McIlroy jamás ha estado para ganar en Pebble Beach. Es más, él mismo reconocía que es un campo que no se le ha dado demasiado bien tradicionalmente. Tampoco se le suele dar bien jugar con mal tiempo…
En este sentido, Rory se puede sacar este domingo varias espinas de su cuerpo: Pebble Beach se le resiste, en California sólo ganó una vez (WGC Match Play en TPC Harding 2015) y su habitual escaso rendimiento con mal tiempo. No es poca motivación. Además, supondría empezar la temporada en el PGA Tour con una victoria. Sea como fuere, a Rory le viene mejor si el domingo sale un día más placentero. Todo lo contrario que Lowry y Rose, que soñarán esta noche con una galerna del Pacífico para el domingo, pues saben que así aumentan sus opciones.
El día ha sido precioso en Pebble Beach. De los que ya hemos visto muchos. Ha habido momento de lluvia paralela al suelo con rachas de viento de 50 kilómetros por hora. Scottie Scheffler (-10), que lo ha pasado mal, se ha rehecho para dejarse una oportunidad. Confesaba que un momento determinado ha pegado un hierro 5 a 140 metros de la bandera, para que se hagan una idea de cómo soplaba en contra. En condiciones normales puede hacer unos 200 metros.
Hasta los -10 se podría decir que tienen opciones de victoria. En ese guarismo está también Rasmus Hojgaard, que aún no ha jugado la Ryder Cup, aunque no parece muy por la labor de dejar escapar la oportunidad de este año. Entre los candidatos al triunfo no hay que perder de vista a Tom Kim (-14), empatado con Rose y Cam Davis, o Russell Henley (-12).



