
Andrés Romero pinchó la bola en el tee del 1 del TPC Summerlin de Las Vegas el jueves a las 8:11 hora local. En ese momento ni siquiera podía intuir que estaba a punto de empezar la mejor vuelta de su vida en el PGA Tour. Era la primera ronda del Shriners Hospitals for Children Open.
El ‘Pigu’ de Tucumán voló sobre el campo como antaño, comiéndose cada bandera, atacando como si no hubiera mañana, jugando al golf como cuando llegó a ser el Número 21 del ránking mundial en la primavera de 2008. Hizo 61 golpes, resumidos en seis birdies y dos eagles. Su primera ronda de la temporada. ¿Ha vuelto Andrés Romero? Esa es la pregunta que sobrevolaba el jueves por la tarde en el campo de Nevada.
Viernes. Son las 12.46, hora local en Las Vegas. Romero pincha su bola en el tee del 10 del TPC Summerlin para comenzar la segunda ronda del torneo. Parte de la segunda posición, a un golpe de un estelar J.J. Henry, que había hecho 60 golpes el jueves. En ese instante, el menudo jugador argentino ni siquiera podía atisbar que estaba a punto de empezar la tercera peor vuelta de su carrera en el PGA Tour.
Empezó con un bogey en su primer hoyo. Augurio de la tragedia. Desde ahí, cinco bogeys más, un doble bogey, un triple bogey y un solitario birdie, el único recuerdo que quedó de lo que había ocurrido el jueves. Firmó 81 golpes, veinte más que el día anterior. No pasó el corte.
Es la salvaje transformación de un jugador que lleva mucho tiempo tratando de recuperar el norte, pero que aún está afectado por uno de los más crueles virus de los golfistas: la irregularidad. Siempre fue irregular, pero en los malos momentos el problema se agudiza. El año pasado mantuvo la tarjeta al acabar entre los 125 primeros de la FedEX Cup. Tiene tanto talento que le basta y le sobra con un par de buenas semanas para seguir en la élite. Su segunda posición en el Reno Rahoe Open le permitió salvar la tarjeta.
El líder del torneo, en medio de la montaña rusa de Romero, es Webb Simpson, con cuatro golpes de ventaja sobre John Senden, Jeff Overton, Chesson Hadley, J.J. Henry y Jason Bohn.


