Scottie Scheffler admitió ayer tras la primera jornada del FedEx St Jude Championship, primer playoff de la FedEx Cup, donde defiende título, que es una mijita supersticioso. «Uso el mismo arreglapiques y el mismo marcador de bola casi todos los días, así que soy un poco supersticioso», sentenció. La historia del arreglapiques tiene su aquel y demuestra esa otra faceta del Número Uno que lo acerca al aficionado mucho más que otros. Puede ser que sea el jugador que más y mejor interactúa con el público durante los torneos, pero cuando sale del campo de golf es mucho más parecido a cualquiera de nosotros que otros grandes campeones.
Ese arreglapiques que utiliza siempre lo compró hace un par de años en la tienda de la casa club de Cypress Point. ¿El motivo? «No la uso por ser de allí, sino porque es de metal y del tamaño ideal; ya casi no se fabrican así. La compré y me he quedado con ella», apuntó. Eso sí, a Scottie, por muy Número Uno del mundo que sea también se le pierden las cosas en la bolsa de palos, esa especie de averno insondable donde todo se puede extraviar y, al mismo tiempo, todo se puede recuperar cinco años después.
Pues bien, Scheffler perdió su arreglapiques y en lugar de comprar otro cualquiera decidió que quería el mismo, el de Cypress. Como quiera que no tenía ningún viaje previsto a California, se puso a investigar por eBay. Acabó dando con un vendedor particular que pedía 50 dólares por uno exactamente igual al suyo. Scheffler lo pagó y se lo mandaron a casa. Durante la transacción no ocultó en ningún momento quién era y dio los datos de su residencia particular. Más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza. Es la normalidad de Scheffler. Le preguntaron si no habría sido mejor hacerlo a través de su agente, por ejemplo. «No creo, me lo mandó a mí y hasta me escribió una nota. Un buen tipo», afirmó.
Poco después, cuando se desplazó a Pebble Beach para jugar el designado, conociendo que el contenido de una bolsa de golf es lo más parecido al río Guadiana, se acercó de nuevo a Cypress Point y compró dos más de repuesto. «Aproveché que estaban más baratos», apuntó entre bromas y veras. Así es Scheffler.
En cuanto a su inicio en Memphis, ronda de 69 golpes, puesto 12º, Scheffler se mostró bastante satisfecho. «Supongo que para ustedes es fácil verlo (le dijo a los periodistas cuando le comentaron que fue otra vuelta sólida, lo habitual en él); no tienen que pegar el golpe. Una cosa es decirme dónde apuntar y otra hacerlo. Hoy fue un buen día. Hice cosas sólidas. Sentí que estuve cerca de firmar una ronda estupenda, pero terminó siendo una ronda sólida. En general, un buen comienzo».
Para el Número Uno del mundo, el golpe del día llegó en el 14, un par 3 de caso 200 metros. «Pegué un buen golpe, la dejé cerca, a unos dos metros y embocamos el putt», explicó. Scheffler saldrá hoy a cinco golpes de Akshay Bhatia, una diferencia considerable, aunque ni mucho menos definitiva. Eso sí, conviene recordar que es la tercera vez que Bhatia arranca líder un torneo. En las otras dos ocasiones acabó la semana primero (Valero Texas) y segundo (Rocket Classic). Una demostración de que hasta el momento el zurdo cuando empieza bien, logra mantenerse arriba.



