
La visita de Tiger Woods a Torrey Pines debería ser declarada fiesta nacional en Estados Unidos…
Es como San Fermín, la Semana Santa, San Isidro o Las Fallas. Todos los años pasa lo mismo, pero es un magnífico espectáculo. Un campo a la medida de Tiger. Un refugio. Ayer construyó otra soberana vuelta por estos pagos californianos (65 golpes) y ya está al mando del torneo con dos golpes de ventaja sobre Billy Horschel.
Tiger juega en Torrey Pines como en una consola de videojuegos. Se conoce cada brizna de hierba, cada granito de arena, cada racha de viento… Si su juego anda fino, los birdies caen por castigo. Y sí, su juego anda ahora muy fino. Existe la tentación de restar valor a lo que hace Tiger porque es en Torrey Pines y no sería justo.
Háganse esta pregunta los jugadores de golf habituales. ¿Qué porcentaje de victorias tiene usted en su club? No lo dude, si la respuesta es que gana más de la mitad de los que juega, es que usted es el mejor de su club. Eso es lo que pasa con Tiger en Torrey Pines. Es un campo que le encanta a quien ha sido y, en estos momentos lucha por seguir siendo, el mejor del mundo.
La fórmula secreta de Woods en el recorrido de La Jolla no tiene secretos. Exprimir los pares 5 y los pares 4 cortos y evitar los líos en el resto. En dos días lleva un parcial de nueve bajo par en los pares 5, sumando el campo Sur y el Norte. Si mantiene esta línea nadie podrá discutirle la séptima victoria en el Farmers Insurance Open en trece apariciones. Todo está a su favor, pero…
La estadística dice que Tiger ha sido líder de un torneo después de 36 hoyos en 34 ocasiones y ha ganado 24. Mirando este dato quizá muchos se planteen empaquetar los palos y a otra cosa. Pero hay otra estadística no menos significativa. De las últimas seis veces que esto ocurrió sólo ganó dos. Woods es más vulnerable que antaño, aunque esta semana, a su favor, juega el hecho de que ninguno de los grandes jugadores del mundo anda, por ahora, al acecho. Los siete inmediatos perseguidores de Tiger llevan cero victorias en el PGA Tour y cuatro de ellos vienen de la Escuela. Sólo él ha ganado 74 torneos.
Horschel, por ejemplo, se mostraba ayer más feliz por el hecho de jugar este sábado junto a Tiger que casi por la posibilidad de ganar el Farmers. “Me hace mucha ilusión y sé que será difícil, aunque no creo que me afecte. En 2007 jugué la Walker Cup en Royal County y me enfrenté tres veces a Rory McIlroy delante de más de 10.000 personas”, señaló. Los rivales más importantes de Tiger son Nick Watney y Ross Fisher, que están a cuatro golpes.
La exhibición de Woods coincidió además con el día en el que todos los líderes sufrieron. Ni K.J. Choi, ni Charles Howell III, ni Brandt Snedeker, ni Mike Weir consiguieron jugar bajo par en unas condiciones favorables en Torrey Pines. Llovió, pero fue una lluvia muy fina, y el campo estuvo muy receptivo.


