Quizá ha llegado el momento de echarla al suelo con Harry Hall. En los últimos días se ha levantado una ola reivindicativa, especialmente en Estados Unidos, pidiendo a gritos la inclusión del golfista inglés en la Ryder Cup, llegando incluso a acusar a Luke Donald y el equipo europeo de hacerle el vacío, casi de faltarle al respeto. Tampoco ha ayudado mucho el propio jugador al revelar públicamente su sorpresa/descontento porque no se le habían tomado las medidas de la ropa que llevará el equipo en Bethpage.
En fin, más allá de que Donald se mantiene en contacto, y así lo ha reconocido el propio Hall, y de que el capitán se puso a jugar con él en el Genesis Scottish Open, su única aparición este año en el circuito europeo este año, la realidad es que Hall no ha tirado la puerta de la Ryder Cup. Es lo que dicen sus resultados. Podemos decir que ha llamado, sí, pero tímidamente. Nada que ver con lo de Ludvig Aberg hace dos años. Hall aún no ha ganado en 2025 y ni siquiera ha pisado el top 50 mundial a pesar de que está jugando el PGA Tour, donde más puntos se reparten, y se ha metido en Tour Championship. Aberg venía de ser Número Uno del mundo amateur durante casi 30 semanas, había ganado el PGA Tour University, cada uno que jugaba con él alucinaba más que el anterior con su swing y su madurez, en un puñado de torneos se sacó la tarjeta del PGA Tour, quedó 14º en el Wyndham y le pidieron que demostrara su compromiso con la Ryder viniendo a jugar en Chequia y Suiza, los dos últimos torneos antes de las elecciones, y acabó cuarto en uno y ganó el otro. Eso sí es echar abajo la puerta de la Ryder.
La carrera de Hall es más lenta y progresiva y, sin duda, este año 2025 ha sido el mejor de su carrera, el de su consolidación en el PGA Tour, pero sin hacer nada que lo convierta en alguien especial o diferente. Se hizo profesional en 2019 y no llegó al PGA Tour hasta 2023. Estuvo dos años en el Korn Ferry Tour y ganó las dos temporadas, pero sus resultados eran muy irregulares. En 2023 mantuvo con sufrimiento la tarjeta del PGA Tour y en 2024 la retuvo gracias a su victoria en el ISCO Championship, parte final de la temporada, cuando tenía un pie más fuera que dentro del circuito.
Este año, sin embargo, sí ha encontrado la consistencia y solidez que venía buscando y Hall lo explica en la influencia de tres mitos del golf. El primero es Nick Faldo. Su fuente de inspiración. Han tenido una relación estrecha. «Me invitó a Montana a pegar bolas con él por un día, una experiencia increíble. Me he relacionado con Nick. Él ganó su primer Major a los 30 y yo siempre me he sentido como un jugador de progreso lento, subiendo un peldaño cada año (le quedan dos para los 30). Quería aprender lo más posible de él y creo que lo hice ese día. También vino a verme al Open en Portrush y me observó practicar una hora. Fue algo genial», explica.
Precisamente por influencia de Faldo, empezó a trabajar la parte psicológica con otro de los mitos de este deporte. Se trata de Fanny Sunneson. Faldo se lo sugirió y los puso en contacto. Junto a ella asegura que ha mejorado mucho. «Hemos trabajado en mi fortaleza mental. Llevamos como tres meses y medio juntos y mucho de mi mejoría en la toma de decisiones y comodidad en el campo se lo debo a ella», asegura.
El tercer mito que ha catapultado a Hall es Butch Harmon. Desde que empezó a trabajar con él hace unos meses, ha encontrado la solidez que le faltaba. «Mis habilidades no han cambiado mucho, pero definitivamente de tee a green le estoy pegando mucho mejor gracias a Butch. Me ha ayudado mucho. Cuando lo veo en persona —y no lo he visto en varios meses porque no he estado en Las Vegas (su residencia habitual en Estados Unidos)— si él te dice que estás pegando bien y que puedes ser uno de los mejores del mundo, le crees, porque es uno de los mejores entrenadores del mundo».
Sobre estos tres pilares ha construido Harry Hall un crecimiento que le ha permitido meterse entre los 30 mejores del PGA Tour. Lo mejor de su golf en los últimos meses es precisamente la consistencia. Desde que falló el corte en el THE PLAYERS (justo ahí conoció a Sunesson), ha jugado 16 torneos, ha pasado todos los cortes, ha terminado tres veces en el top 10 y ha quedado entre los 30 mejores en sus últimos once apariciones. Se ha convertido en un jugador que no era, cuya principal cualidad es, curiosamente, la consistencia.
Veremos a dónde llega Harry Hall. Su inspiración de Faldo y los 30 años es un magnífico faro inspirador para seguir mejorando y creciendo, pero de momento no ha tirado la puerta de la Ryder Cup. Se pongan como se pongan. Otra cosa, claro, es que gane el Tour Championship…



