Lee Westwood (–10) se adjudicó finalmente el St. Jude Classic de Memphis, su segundo triunfo en el PGA Tour y el primero desde 1998, hace ya doce años…Westwood pudo perder el torneo en dos ocasiones, pero la suerte estuvo de su lado. Primero, Robert Garrigus (–10) hizo triple bogey en el 18 y abrió las puertas del desempate a unos atónitos Lee Westwood y Robert Karlsson (–10). Luego, Karlsson le perdonó en el tercer hoyo de desempate fallando un putt corto.
Westwood se convierte así en el primer europeo en ganar el St. Jude Classic, el tercer torneo con más solera del circuito, majors aparte. “Siempre tratas de hacer lo que debes de hacer”, explicaba Westwood sobre su victoria. “Pero no siempre te salen las cosas. He estado a punto de ganar muchas veces, especialmente este año, y creo que hoy he tenido suerte gracias a la mala suerte de otros, pero lo aproveché al máximo y arriesgué”.
La flema de Westwood se fue al garete cuando vio entrar su putt de par en el cuarto hoyo del desempate: tiró el putter al suelo, apretó el puño y se fundió en un abrazo con su caddie.
La cruz del torneo fue para Robert Garrigus, que nunca estuvo tan cerca de ganar su primer torneo en el circuito. Una lástima que después de 71 hoyos de ensueño, la pesadilla del 18 le arrebatara una gloria que parecía segura. Una mala salida del tee que acabó en el agua y una más que dudosa decisión de ir a green con el tercer golpe cuando incluso el doble bogey le valía para ganar, dieron al traste con una tarjeta que, hasta entonces, era ganadora.
El bochornoso calor que agobió ayer al TPC Southwind debió nublar el entendimiento de Garrigus, que tocado con el triple bogey del 18, hizo bogey en el primer hoyo de desempate y quedó rápidamente eliminado. Esperemos que este joven de 33 años de Idaho olvide pronto lo sucedido ayer en Memphis.
Por su pare, Robert Karlsson fue el único jugador del torneo que firmó cuatro tarjetas por debajo de 70 golpes, pero la suerte le abandonó en el green del hoyo 12 y su putt para la victoria se fue lamiendo el borde del hoyo.
Westwood y Karlsson ya están de camino a Pebble Beach para disputar uno de los grandes más difícil del año: el U.S. Open. Aunque para tareas difíciles esta semana, la de conciliar el sueño si te llamas Robert Garrigus.


