El Texas Children’s Houston Open ha arrancado este jueves en el bello recorrido de Memorial Park con dos sorpresas morrocotudas. Ni el más iluminado de los iluminados habría apostado por un liderato de Paul Waring (-7) y ni el más audaz de los analistas podría haber imaginado un batacazo semejante de Brooks Koepka (+5).
A Koepka se le ha hecho añicos el plan. Decía el miércoles que su preparación para el Masters marchaba viento en popa y que sólo le quedaba una pieza por ajustar. Confiaba en poder hacerlo esta semana en Houston, pero se va a quedar con las ganas. Deseaba terminar de afinar su puesta a punto para Augusta peleando por una victoria en los últimos nueve hoyos del domingo. Ni siquiera hablaba de la posibilidad de ganar, simplemente quería ver cómo respondía su swing y su cuerpo en esa situación de estrés. Pues bien, no será esta semana.
Salvo milagro, Koepka no tiene ya opciones de llegar al domingo peleando por el triunfo. De hecho, poco menos que un milagro va a necesitar este viernes para siquiera pasar el corte en el torneo. Ha empezado con una vuelta de 75 golpes (+5), incluyendo nada menos que tres dobles bogeys. Su juego ha hecho aguas en todas las parcelas, muy inconsistente de tee a green, aunque lo más gris ha vuelto a ser el putter, en este caso porque no le ha sacado de ningún apuro. Veremos si decide jugar el Valero Texas Open la próxima semana para darse esa última oportunidad o se retira a sus cuarteles de invierno para terminar de preparar el Masters. Hoy ha dado un paso atrás en la buena evolución que traía. Mañana se comprobará si es una involución o un simple accidente.
Más sorpresa aún que el batacazo de Koepka es el liderato de Waring. Ha hecho 63 golpes, la mejor vuelta de toda su carrera en el PGA Tour y su mejor resultado desde el 61 que hizo el segundo día del Abu Dhabi HSBC Championship de 2024 y que le cambió la vida. Aquella vuelta le allanó el camino para ganar ese primer playoff del DP World Tour y le permitió acceder a una de las tarjetas del circuito americano.
Su aterrizaje en Estados Unidos, no obstante, fue nefasto. Una lesión de hombro lo dejó maltrecho durante todo 2025. Jugó 12 torneos y sólo pasó un corte. Las cosas no le fueron mucho mejor en el DP World Tour. «Estaba jugando contra los mejores del mundo con un brazo atado a la espalda y así es imposible», aseguraba este jueves después de firmar la tarjeta.
Waring asegura que hoy se ha vuelto a sentir golfista, que al fin ha conseguido recordar al jugador de finales de 2024, especialmente por el juego con los wedges y el putt. Ha metido muchísimo en esta primera jornada. Ha sido el mejor en esta estadística con más de seis golpes y medio ganados a la media del field. Una exhibición. Nadie vio venir esta ronda de Waring, como nadie vio venir aquel 61. Quién sabe si la de hoy no es otra de esas vueltas que le cambia la vida al veterano inglés de 41 años.
Waring tiene un golpe de ventaja sobre Gary Woodland (-6) y dos sobre Sam Burns (-5), Michael Brennan (-5) y Tom Hoge (-5), otro que hacía tiempo que no entregaba una vuelta redonda. La clasificación está bastante apretada, con casi 30 jugadores separados únicamente por cuatro golpes. En esa zona hay nombres importantes como Fowler, Theegala, Penge, Finau, Scott, Kitayama o Sungjae Im.



