La vuelta más baja de la historia del PNC Championship (54), el mejor resultado global desde que arrancara el torneo (113) y la mayor diferencia vista en Orlando (7). Así, en tres sencillas líneas se resume la exhibición que han impartido Matt y Cameron Kuchar (-33) en Ritz Carlton para ganar por primera vez en su carrera el PNC Championship, el divertido y distendido torneo familiar.
Una exhibición en toda regla. Arrancaban líderes este domingo tras un gran 57 inicial, pero es que este domingo han reventado la estadística con una vuelta de 18 bajo par. Está claro que el formato scramble ayuda a que haya resultados bajos, pero de ahí a firmar 54 hay un trecho. Dos eagles, catorce birdies y dos solitarios pares.
A la cuarta ha sido la vencida para la dupla padre-hijo que hace dos años arrancaba también con mucha fuerza, pero el domingo dejaba escapar tres golpes de ventaja. Este año, no sólo han ganado, han reventado el campo. Sólo el hoyo 12 ha sido capaz de aguantar los dos días sin que los Kuchar hayan podido arañarle un golpe. Se cumplen treinta años de la primera edición del torneo que se llevo Raymond Floyd, y la dupla seguro que quiere emular ese hat-trick de victorias con el que arrancó el torneo allá por 1995. Sin duda, Matt es uno de los grandes reyes de los torneos por parejas. Suma su séptimo triunfo en equipo, como tres Franklin Templeton, extinto torneo por parejas del circuito. De hecho, su última victoria aunque no oficial fue precisamente en 2020 en una de esas pruebas.
El triunfo ha tenido además, un claro tinte emotivo. Este año fallecía Peter, el padre de Matt y abuelo de Cameron, y la emoción del hijo y el nieto ha sido palpable en el green del 18. Matt no podía contener las lágrimas: «Papá, sé que estás sacando el puño en el cielo, este triunfo va por ti». Peter llegó a jugar el torneo junto a Matt y Cameron precisamente les hacía de caddie. Se cierra un círculo y arrebata el trofeo a la famila Langer que tiene cinco vitrinas en su haber y habían ganados las dos últimos años.
Cameron, por su parte, podrá arrancar la universidad el próximo otoño sin la espinita de no haber ganado el torneo, todo lo contrario, con la tranquilidad de tener unos records que veremos cuando se pueden volver a superar.
Entre los nombres del día no puede faltar el de Lee Treviño (-17). El ganador de seis Majors, sigue compitiendo a sus 86 años y la dupla ha entregado este domingo nada menos que diez bajo par y ha terminado T16 empatado con Jim Furyk y Annika Sorenstam. Lee ha dejado una de las imágenes del torneo al embocar desde cien metros para enchufar un eagle espectacular. El que tuvo, retuvo y Treviño sigue siendo un genio de este deporte.
Sin embargo, ha vuelto a dar otra exhibición al acabar su vuelta. Es consciente de que cada día le queda menos para dejar este mundo y el propósito con el que vive es de los que dejan huella: «La razón por la que sigo jugando a este deporte, lo promociono y lo toco como hago ahora es porque el Señor, por alguna razón, me dio un talento tremendo, y parece que le conoceré muy pronto, y no quiero que se decepcione». La conciencia de estar haciendo algo grande, que va más allá de sus propios intereses… eso sí, el humor nunca le faltará y ha apostillado: «¿Sabes por qué no quiero fallarle? Si se decepciona, probablemente tendré que ser el caddie de Arnie (en referencia a Arnold Palmer)», ha cerrado entre risas. Puede parecer una declaración más, pero en una época en la que el golf está más dividido que nunca, Treviño recuerda el elemento mollar que hay detrás de este deporte.
Del resto de equipos que han participado esta semana en Orlando, destaca el segundo puesto de los Daly que han terminado empatados con el equipo de Davis y Dru Love (-26). Un golpe por detrás han terminado la familia Korda y los Stricker (-25).



