
Jason Dufner es uno de los pocos economistas del mundo que hoy puede permitirse el lujo de levantarse con una sonrisa de oreja a oreja…
No es que el jugador de Cleveland sea un frívolo o un inconsciente.
Es que se lo ha ganado. No se trata de que haya descubierto la solución de esta crisis que nos acompaña con la cadencia de un antiguo sereno. Dufner simplemente ha ganado un título 164 torneos después de estrenarse en el PGA Tour. Cada uno lleva lo suyo. Doce años después de hacerse profesional. Parece mucho tiempo, pero no lo es en la dimensión de este golfista…
Dufner empezó a jugar a los 15 años. Entonces no sabía que le gustaba el golf, pero sí había decidido ya que estudiaría Económicas en la Universidad de Auburn. Es una edad tardía para arrancar, pero a él nunca le entraron las prisas. Ni siquiera cuando se le escapó el PGA Championship el pasado mes de agosto ante Keegan Bradley después de tener una ventaja de cuatro golpes en la ronda final. Encajó el golpe con deportividad y serenidad. Son sus tiempos.
Es un jugador en plena ebullición y todo el mundo intuía que antes o después iba a caer su primera victoria. Algunos llegaron a apremiarle, pero claro, no estaban en la dimensión de Jason, un tipo que se casa el próximo sábado con 35 años.
Dufner tiene cara de actor secundario en una serie cómica americana. Pero su juego no es ningún chiste. Al revés, este triunfo en el Zurich Classic no es más que la consecuencia lógica de una trayectoria imponente. De sus últimos 16 torneos, ha hecho diez top 25 y sólo ha fallado un corte. Su juego honra a su ídolo de siempre: Ben Hogan.
La ronda final del torneo se convirtió en un mano a mano con Ernie Els. El inicio demoledor del sudafricano, cuatro sobre par en los primeros siete hoyos, lo lanzó al liderato. Parecía que ‘Big Easy’ iba a volver a la senda de los ganadores. Pero Dufner había decidido que era su tiempo. Olvidó que llegó a Louisiana tras seis domingos consecutivos sin bajar del par y en el puesto 108º de la clasificación de las últimas vueltas en el PGA Tour esta temporada.
Apretó los dientes y empató con Els en el liderato hasta el hoyo 18. Había que jugar un desempate. Dufner no es un hombre de playoff. Había perdido los dos anteriores que disputó. Pero estos son ya otros tiempos. Ganó con birdie en el segundo paso por el hoyo 18. De libro. Madera 5 a green y dos putts.
Se acabó la espera. Se rompió el cántaro. “Qué gran sensación es quitarse de encima una mochila tan pesada”, resopló Dufner tras levantar la copa.


