– Se habían adelantado este sábado las salidas en el Cognizant Classic para evitar una potente tormenta que amenazaba al PGA National a partir de las dos de la tarde y el PGA Tour ha clavado los tiempos, puesto que el partido estelar terminaba sin mayores incidencias en el hoyo 18, aunque fuera rodeado ya de amenazantes nubarrones negros. De alguna manera, es verdad, la tormenta la había encarnado Shane Lowry (-13) y su tarjeta de 63 golpes que lo llevaba directamente al partido estelar del domingo.
– Le gusta al irlandés este campo, donde no ha bajado del puesto undécimo en sus últimas cinco apariciones y donde ya fue segundo en 2022, quinto en 2023 y cuarto en 2024. Como se ve, demasiados disparos al poste en el último lustro, así que puede ser aquí, en esta esquina de Florida, donde Lowry supera al fin un listón verdaderamente absurdo. Y es que nunca ha sido capaz de ganar un torneo ‘normal’ del PGA Tour. Cuando decimos ‘normal’ y lo entrecomillamos nos referimos a que, en efecto, Shane tiene anotadas en su palmarés tres victorias en el circuito estadounidense, pero una fue un World Golf Championship (Bridgestone 2015), otra fue un Grande (el Open de 2019) y la tercera fue el Zurich Classic de 2024 por parejas junto a Rory McIlroy. No se trata de hacer de menos un currículo en el que aparece un WGC y un Grande, sólo de constatar la absurda anormalidad que supone que este gran jugador no haya conseguido cantar victoria en un torneo regular, cuando él lleva jugando en el PGA Tour desde 2015 y supera los doscientos torneos disputados…
– Lowry es genial e inclasificable. Ya se ha ganado un lugar en el panteón de la historia del golf y ha dado lo mejor de sí mismo en grandes citas. Pero no es un killer, o lo que se entiende como tal, cuando se habla de un tipo con tres Ryder a sus espaldas, puesto que sólo ha ganado seis torneos como profesional, juntando los dos grandes circuitos, PGA Tour y DP World Tour, en casi 17 años de trayectoria (tiene un séptimo triunfo, el primero, un Abierto de Irlanda, pero lo consiguió como amateur: genial e inclasificable). Estamos de acuerdo en que mañana es favorito, pero si con nadie conviene vender la piel del oso antes de cazarlo, con Lowry, en un torneo regular del PGA Tour, mucho menos.
– El irlandés es favorito atendiendo al resto de candidatos, entre los que sigue destacando la cenicienta de la semana, Austin Smotherman (-13), que también ha sacado adelante con templanza esta tercera ronda (vuelta de 69 golpes) y saldrá en el partido estelar.
– Hoy ha terminado a lo grande, con un tirazo en el 17 (birdie) y desperdiciando una excelente opción de eagle en el 18, así que las taquicardias y los sudores fríos los ha dejado para mañana. El domingo, la cuarta y definitiva ronda, será la más dura para un tipo que trata de darle un vuelco a su carrera. Nunca ha jugado un Grande, ni siquiera un Signature Event, pero el año pasado se ganó el crédito en una sobresaliente temporada en el Korn Ferry Tour y, según dice, se siente preparado. Hoy, justo después de firmar la tarjeta, ha mostrado parte de su ideario, de su manera de ver su profesión después de diez años como profesional sin un éxito mayúsculo: “Sí, creo que se trata simplemente de reconocer que todos tenemos nuestro propio camino en nuestras carreras, sea cual sea, y la comparación nos roba la alegría. Así que voy a seguir mi carrera, las cosas que he hecho, los momentos felices que hemos tenido, que son muchísimos. Incluso pequeñas cosas del día a día. Sí, agradezco jugar en el PGA TOUR todos los días. Es genial”.
– Los partidos vuelven a ser mañana de dos jugadores, así que en el grupo estelar sólo irán los dos colíderes, Lowry y Smotherman. Pero el triunfo se lo van a jugar muchos más, no sólo ellos. Ahí está Nico Echavarría (-12), que hoy se ha metido de nuevo en la pelea con una gran vuelta de 66 golpes. Y Taylor Moore (-12), dispuesto a reverdecer de nuevo en tierras de Florida no tan viejos laureles, después de aquel triunfo suyo en el Valspar de 2023 que pareció iba a proyectarle hacia cotas muy altas, muy serias, que luego no pudo conquistar… De momento, démosle todavía su tiempo. Ya lo ha dicho Smotherman: que cada cual lleve su camino y no pierda demasiado tiempo en compararse con otros, porque las comparaciones roban la alegría. Sabias palabras.



