Inicio Grandes Circuitos PGA Tour McIlroy explica por qué no quiso hablar durante el PGA Championship
Le molestó que saliera su nombre a la luz en la controversia por los tests a los drivers antes del PGA

McIlroy explica por qué no quiso hablar durante el PGA Championship

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Rory McIlroy habló ante los medios en la previa del PGA Championship y ya nunca más abrió la boca hasta hoy, a 24 horas de que empiece el RBC Canadian Open, torneo que puede ganar por tercera vez. Había ganas de escuchar a Rory y, sobre todo, tratar de entender las razones por las que no quiso atender a los periodistas después de ninguna de las cuatro rondas en Quail Hollow.

Como recordarán, esa semana estuvo marcada por la controversia del driver. La USGA realizó varias pruebas de calidad antes del PGA y decidió prohibir algunos, entre ellos el de Rory, noticia que salió a la luz el segundo día del torneo, y el de Scheffler, información que no se conoció hasta el domingo final. Obviamente, todo esto influyó en la decisión de McIlroy de no hablar. Ha confesado que le molestó.

«Fue una semana rara. Jugué mal el primer día, así que preferí ir a practicar. El segundo día terminamos tarde y quise ver a Poppy antes de que se durmiera. Luego salió lo del driver, y no quería hablar de eso. El sábado debía salir a las 8:20 y terminé saliendo casi a las 2. Acabamos tarde, estaba cansado y me fui a casa. Y el domingo solo quería subirme al avión y regresar a Florida. Lo del driver me molestó. Supe que el de Scottie (Scheffler) tampoco superó el test del lunes, pero el nombre que se filtró fue el mío. Eso debía mantenerse confidencial. Dos periodistas lo filtraron. No quería subir ahí y decir algo de lo que me arrepintiera. Lo de Scottie no era asunto mío. Yo lo sabía, pero no me correspondía compartirlo. Quería proteger a Scottie, quería proteger a TaylorMade, quería proteger a la USGA y a mí mismo. Ese proceso debería ser confidencial, y no lo fue. Por eso estaba molesto», explicó abiertamente Rory. Otra cosa no, pero desde luego hay que agradecer la sinceridad del norirlandés.

En este sentido, le cuestionaron sobre si los jugadores deberían tener la responsabilidad de hablar con los medios de comunicación después de cada ronda o no. «Entiendo el planteamiento, pero si quisiéramos, podríamos ignorarlos a ustedes y hablar directamente por redes sociales. Sabemos que eso no es lo ideal y que ustedes nos dan una plataforma, así que entendemos su valor. Pero si no es obligatorio según el reglamento, a veces habrá jugadores que decidan no hablar. Y eso está dentro de nuestros derechos», señala.

Hablando de equipamiento, McIlroy dejó una reflexión bastante interesante sobre el cambio de bola que realizó en el Masters de Augusta. Pasó de la TP5x a la TP5. «Pensando en algunos golpes clave… Por ejemplo, los dos en el hoyo 15 el fin de semana. No creo que la TP5x se detuviera igual que la TP5. El hierro 8 en el 17 el domingo: la TP5x no se frena tan rápido como la TP5. Además, me ha forzado a jugar más golpes de tres cuartos, porque la TP5 genera más efecto y aún con greenes firmes como los de Augusta el domingo, puedo frenar la bola. Con la TP5x, al quitarle velocidad a la bola, perdía estabilidad y rodaba más, hasta nueve o diez yardas extra. Eso marca una gran diferencia. Así que para los test más exigentes, especialmente los majors, como Oakmont la semana que viene, usar una bola más suave y con más efecto ha sido un gran hallazgo para mí este año», ha comentado.