A apenas 24 horas de que arranque una nueva edición del Wells Fargo Championship, torneo designado del PGA Tour en el que participa, Rory McIlroy ha desvelado por sorpresa que, al menos de momento, no volverá a formar parte de la Junta Directiva del PGA Tour, un regreso del que se venía hablando durante las últimas semanas y al que el propio golfista norirlandés se había referido en alguna de sus recientes comparecencias ante los medios de comunicación.
La idea de McIlroy era volver a formar parte de ese consejo del que salió el pasado verano para intentar contribuir, desde su experiencia, a acelerar las negociaciones para alcanzar un acuerdo con el Fondo Saudí de Inversión Pública que controla y financia LIV Golf con el objetivo de alcanzar, de una vez por todas, la paz en el golf mundial. De hecho, Webb Simpson se ofreció a dimitir de su cargo para que Rory lo ocupara. Pero por lo visto, este movimiento finalmente no se producirá.
«La cosa se complicó bastante», confirmó McIlroy este miércoles. «De la forma en que sucedió todo, se abrieron algunas heridas y cicatrices de cosas que había ocurrido anteriormente. Así que creo que había un grupo de personas en el consejo que no se sentían cómodas conmigo de vuelta», añadió el norirlandés. Por tanto, salvo que las tensiones se calmen, no parece que Rory vaya a ser partícipe de esas negociaciones con los saudíes desde la Junta Directiva del PGA Tour.
«Ha habido muchas conversaciones. Yo levanté la mano para ayudar y… no diría que fui rechazado, pero sí fue un proceso complicado volver a ponerme de nuevo en esa posición. Así que nada, está bien, sin resentimientos de ningún tipo, seguiremos adelante», explicó McIlroy. «Estoy impaciente porque creo que tenemos una ventana de oportunidad, creo que ambas partes, desde el punto de vista del negocio, no necesitan hacerlo, pero tiene sentido», insistió.
«Lo comparo cuando Irlanda del Norte pasó por el proceso de paz den los años 90 y el Acuerdo de Viernes Santo. Ninguna de las dos partes estaban contentas. Los católicos no estaban contentos. Los protestantes, tampoco. Pero trajo la paz y luego aprendes a convivir con lo que has acordado. Eso fue en 1998 y 20, 25 ó 30 años después, mi generación no conoce otra cosa que la paz. Supongo que es mi manera de pensar e intentar que ambas partes vean que podría haber un compromiso y, aunque no estén cómodas, permita que el golf comience a prosperar de nuevo y volvamos a poder estar todos juntos», aclaró.
En busca de un calendario más global
Sobre estas cuestiones que, según Rory, tal vez podrían no gustar a todo el mundo, añadió: «Podría ser que si vamos a un calendario más global… Si todos volvemos juntos, creo que sólo hay siete jugadores en LIV que todavía tienen estatus o elegibilidad aquí. ¿Sería aceptable para el resto de miembros que regresaran después de tener contratos potenciales de cientos de millones de dólares sobre la gente que se quedó? Esa es una consideración».
«Pero no creo que sea una gran consideración porque… lo bueno para el golf y lo que es bueno para los Tom Kim del mundo en 10 ó 15 años es que esos jóvenes tengan las mismas oportunidades, si no más, de las que tuvimos nosotros en su momento. Es decir, no se trata sólo del aquí y ahora. Lo es un poco, está claro, pero también se trata de cómo se verá esto dentro de 10, 15 ó 20 años», zanjó el norirlandés.



