Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Me envuelve el 17 para regalo, que me lo llevo

Me envuelve el 17 para regalo, que me lo llevo

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Robert Streb consigue la primera victoria de su carrera al imponerse en el The McGladrey Classic en el desempate

Dos horas es tiempo más que suficiente para pensar en Augusta y en su bellísimo camino de entrada por Magnolia Road. Otra opción es revisar en el smartphone cuál era el campo del PGA Championship y comenzar a imaginar el viaje. E incluso, hay margen para llamar a ese amigo del alma que estudio Económicas y soltarle sin anestesia que vaya pensando donde se pueden invertir un millón de dólares.

Dos horas es el tiempo que tuvo Robert Streb entre que presentó la tarjeta más baja del domingo en el The McGladrey Classic y levantó el trofeo. Eso sí, no todo fue soñar y hacer castillos en el aire, entre medias tuvo que salir a jugar un desempate con Brendon de Jonge y Will MacKenzie. Fue el primero que terminó de los tres y bien podría haberse deducido que esto le perjudicaba. También era el más inexperto del trío, aunque De Jonge tampoco ha ganado todavía. En cualquier caso, si estaba frío y si tuvo nervios, que los tuvo, tal y como confesó después, no se le notó.

Streb logra la victoria más importante de su carrera en su torneo número 49 en el PGA Tour. Nacido en Oklahoma, estudiante de Kansas State y con 27 años a sus espaldas consigue de una tacada el primer trofeo del circuito americano para su vitrina, liderar la FedEX Cup, clasificarse para el Masters, el THE PLAYERS y el PGA y asegurarse la vida en el PGA Tour, como mínimo, hasta el otoño de 2017. “Creo que este sitio es el mejor del mundo”, aseguró nada más acabar. Y a ver quién ese lo discute.

No obstante, si le preguntáramos a Streb cuál es su rincón favorito del Seaside Course, hay muy pocas dudas de que diría el hoyo 17. Razones no le faltan. En su hoyo 71 consiguió un birdie fabuloso al embocar un putt de unos diez metros. Ese birdie le permitió acabar una hora y media antes que el partido estelar colocando un inquietante resultado de -14 tras firmar 63 golpes, la mejor tarjeta del día y del torneo, igualando a las de Stewart Cink y Russell Henley, aunque ellos las hicieron el sábado y el viernes respectivamente.

No acabó aquí su idilio con el 17. En el desempate, tras jugar el hoyo 18 y caer eliminado MacKenzie con un bogey, se fueron a ese rincón tan de Streb. Se la jugó con De Jonge y dejó al zimbabuo tiritando. Pegó primero el africano, un buen golpe, metiendo presión, a unos cinco metros de la bandera. Era un buen golpe… hasta que pegó Streb. Tirazo, al sitio, por encima del trapo y a metro y pico del agujero. De Jonge falló y Streb la metió con muchísima suavidad, acariciando la bola, disfrutando su momento.

Ahora, toca hacer realidad todo lo que estuvo pensando durante esas eternas dos horas. Toca lo fácil.

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