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Crónica de la jornada final del AT&T Pebble Beach Pro-Am

Morikawa remata al fin y a Scheffler no le hace falta ganar para agrandar su leyenda…

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Collin Morikawa posa con el trofeo de campeón en Pebble Beach.
Collin Morikawa posa con el trofeo de campeón en Pebble Beach.

– Collin Morikawa (-22) ha vuelto a ganar casi dos años y medio después de su victoria en el ZOZO Championship de 2023. Demasiado tiempo, de acuerdo, según lo que apuntaba su perfil  en los primeros años de una carrera tan exitosa. Pero aquí está, de vuelta. Y no ha elegido un torneo cualquiera ni unas circunstancias cualquiera para regresar a la senda ganadora. El AT&T Pebble Beach Pro-Am es el primer Signature Event de la temporada en el PGA Tour y este triunfo del californiano de ascendencia japonesa lo sitúa de nuevo en las quinielas de las grandes citas, los majors para ser más exactos. El domingo en Pebble, además, ha sido de todo menos amable, así que su tarjeta final de 67 golpes, que seguía al estelar 62 del sábado, es algo más que una declaración de intenciones. Es cierto que el infierno anunciado no lo fue tanto. Frío, sí. Algunas gotas, también. Y viento, el suficiente como para poner en serios aprietos a los jugones, sobre todo en algunos hoyos determinados. Pero infierno, lo que se dice infierno, pues no. La prueba definitiva es que la media de golpes que se ha registrado en esta cuarta ronda ha sido de largo la más elevada de la semana, pero todavía por debajo de los setenta golpes.

– Morikawa ha ganado exhibiendo en su máxima expresión la cualidad que más famoso le hizo: esos segundos tiros, esos hierros largos y medios teledirigidos… También ha sido de los mejores con el driver en la mano, uno de los más seguros, y para colmo su putter no ha sido un lastre, e incluso ha brillado por momentos. Hoy, sin ir más lejos, enchufaba un purito de nueve metros en el hoyo 15, vital en el esprint final… A Morikawa, hoy, no le ha pesado la larga travesía por el desierto, antes bien, ha demostrado una lucidez y templanza propias de los mejores: erraba la salida en el ventoso 17 de Pebble, par 3, escenario de tantísimos desastres, pegando un hierro 4 que llevaba la bola directa a la izquierda, pero al consiguiente bogey seguía un birdie de manual en el 18 sin titubeo alguno para superar el -21 que Min Woo Lee ya había dejado establecido.

Por cierto, ya que estamos con el australiano: a veces parece mentira no haya todavía pisado el top 20 mundial, pero es obvio que a este juego eléctrico suyo (hoy, 65 golpes) le falta todavía la dosis certera de consistencia.

Los focos deben apuntar siempre al ganador, por supuesto. Y al penúltimo de los candidatos, Min Woo Lee, que aguardaba en el campo de prácticas a ver cómo terminaba Morikawa. Pero la remontada formidable de Scottie Scheffler (-20), la larga cabalgada del texano, cuajada de eagles (hasta tres en esta ronda final, una verdadera monstruosidad, por más que el infierno anunciado de Pebble no lo fuera tanto) merece algo más que un simple comentario de pasada. Scottie ya escribe párrafos, páginas enteras, en el libro de su particular leyenda sin necesidad siquiera de cantar victoria…

Vaya, vaya con el Número Uno del mundo. El sábado, después de entregar su tarjeta y quedarse a ocho golpes del líder, aún no se daba por vencido. Quizá lo dijera por decir, por aquello de no ser él quien se cerrara la puerta, pero el caso es que hoy ha brindado un espectáculo de locura. Hoy ha dado toda la sensación de que él creía en la remontada. Después de once hoyos ya marchaba ocho menos en el día y se había situado a un solo golpe de la cabeza. Y después de jugar el último par 5 del recorrido, hoyo 14, y hacer birdie, igualaba en el coliderato… Un bogey anterior en el 12, y otro posterior en el 15, terminaban sacándolo de la ecuación, pero vamos a creer a pies juntillas lo que este hombre señalaba nada más cerrar la vuelta con eagle en el 18, después de pegar un segundo tiro de fábula y dejarse un putt de poco más de medio metro: ha explicado Scheffler que después de hacer birdies en los hoyos 10 y 11 hizo las cuentas y consideró que necesitaría llegar a -21 o -22 para poder ganar (mire usted, no se equivocaba), lo que le llevó a arriesgar algo más de la cuenta en busca de los trapos (en el 15 le caía el bogey pegando un wedge desde el centro de la calle).

En fin, que no ha podido ser. Pero sigue siendo maravilloso armar de nuevo como un mecano la serie de sus últimos ocho torneos, comenzando por su victoria en el Open, sin contar el Hero World Challenge y por supuesto añadiendo ya este cuarto puesto que finalmente se ha llevado en Pebble, puesto que Sepp Straka (-21) se le colaba también en el último instante con un gran eagle en el 18. Aquí va esa serie: 1º, 3º, 1º, 4º, 1º, 1º, 3º y 4º. ¿Llegan o no llegan efluvios de Cypress?

– Scheffler ha firmado este domingo la mejor tarjeta del día (63: Pero la segunda mejor ha correspondido a un Rory McIlroy (64), que venía de ninguna parte y también se ha hecho un hueco final en el top ten. A eso también se le llama vergüenza torera. Honor y honra a los Números 1 y 2 del mundo.

Resultados finales del AT&T Pebble Beach Pro-Am