El golf se ha vuelto definitivamente tarumba. O al menos eso parece. Los 59 golpes de Niemann en Mayakoba, 57 de Del Solar ayer en Bogotá, 59 de Potgetier hoy en ese mismo campo y para rematar los 60 de Nick Taylor (-11) para abrir el fuego en el WM Phoenix Open. En el caso de Del Solar y Potgetier se puede argumentar que el campo es corto, la altura, etcétera… Pero lo de Taylor, como fue lo de Niemann en México, ha sido una auténtica obra de arte. Su despliegue de golf ha sido descomunal. ¿Qué está pasando? ¿Es la distancia? ¿Es la tolerancia al error del nuevo material? ¿Es la mejor preparación de los jugadores? ¿Es un poco de todo? Hay para montar un buen debate…
Mientras se lo piensan y llegan a sus propias conclusiones, conviene recrearse en lo que ha hecho Taylor en el TPC Scottsdale de Arizona. Sí, ha pateado muy bien, eso es innegable. Es más, los datos son irrefutables. Es la mejor actuación en estos greenes desde 2006 (JJ Henry, tercera jornada). Su estadística de strokes gained con el putt ha sido de un descomunal 7,14. Es decir, sólo en los greenes, a la media del torneo, le ha sacado más de siete golpes.Ha volado en esta parcela.
No obstante, más allá de esta cifra, Taylor, canadiense de 35 años con tres victorias en el PGA Tour, ha jugado un golf galáctico. Porque no, señores, no, el campo no está fácil, por mucha lluvia que haya caído. Cierto es que los greenes no están tan duros como acostumbra este recorrido, pero hay que jugar muy bien. El mejor botón de muestra es que le saca nada menos que cinco golpes a los segundos clasificados: Maverick McNealy, Andrew Novak, Doug Ghim y Sahith Theegala. Todos ellos con seis bajo par.
Taylor, cuyo sobrenombre en las redes sociales va acompañado por el número 59, ha hecho once birdies, seis de ellos desde menos de tres metros y medio. Ha metido otro putt de birdie de 10 metros en el 12, al poco de empezar su vuelta que arrancó por el 10, un par de ellos de seis metros y uno clave de nueve para par en el 7, el antepenúltimo hoyo de su vuelta. Clave, claro está, para alcanzar ese 60. Además, terminaba con dos birdies más en el 8 y en el 9, con sendos tirazos a cuatro metros y medio y dos metros del hoyo. Ha sido una exhibición. Ha cazado 13 de las 14 calles y ha cogido 16 de 18 greenes. La vuelta soñada por cualquier golfista.
(Por supuesto, como marca la bendita Ley del tal Murphy, en su primer hoyo de la segunda ronda, que ha empezado nada más acabar la primera por las suspensiones acumuladas entre ayer y hoy, ha fallado el golpe de salida y ha tenido que dropar con penalidad en el desierto… bogey).
Sea como fuere, la primera ronda de Taylor se ha hecho un hueco en la historia del torneo. Es la cuarta tarjeta de 60 que se entrega en el Phoenix Open y sus cinco golpes después de la primera vuelta es la mayor diferencia de la historia de este campeonato y también la mayor en cualquier cita del PGA Tour desde 1993. Sin duda, es una de esas veces en las que se puede gritar a los cuatro vientos que Taylor ha jugado a otra cosa.
En cuanto al top 10, andan por ahí tras los primeros 18 hoyos Daniel Berger (-5), Ryan Fox (-5), Cameron Young (-4), Sami Valimaki (-4) y Shane Lowry (-4). El Número Uno del mundo, Scottie Scheffler (-3), ha conseguido enderezar su ronda y meterse arriba con dos birdies en los dos últimos hoyos. Con dos buenos putts, claro, como cabía de esperar. También con tres bajo par están Jordan Spieth o Si Woo Kim.



