José María Olazábal acaba de proporcionarnos una de las mejores noticias que puede recibir a día de hoy el golf español: el doble ganador del Masters ha vuelto a sentirse competitivo en el Verizon Heritage …
El torneo finalizó el domingo en Harbour Town Golf Links (Hilton Head,Carolina del Sur) y el español ha luchado en la cabeza (aunque haya sido lejos del líder, un extraterrestre llamado Brian Gay…), se ha asomado durante toda la semana al top-ten… Y en definitiva ha afinado los palos y su juego.
Olazábal ha entregado en la última jornada un magnífico 67 (-4 en el día y -8 total), segunda mejor tarjeta del día para un brillante sexto puesto. Y lo mejor en realidad es cómo ha llegado este notable resultado. Ahí va esta batería de datos sobre la vuelta de Chema:
– Ha jugado sólido desde el tee, cogiendo ocho calles y dejándose otras en el primer corte, bien situado.- Desde el ‘fairway’ ha recordado al Olazábal de toda la vida: espléndido con los hierros. Y se han ido sucediendo las numerosas opciones de birdie.- Convirtió los putts de birde en los hoyos 2 (desde un metro), 6 (otra vez desde un metro aproximadamente), 7 (unos tres metros), 9 (otros tres metros) y 14 (desde medio metro. ¿Cómo lo ven? (sus hierros han sido hoy fusiles con mira telescópica).- Además se dejó por el camino otras dos buenas opciones de metro y medio en el hoyo 12 y de unos tres metros en el hoyo 13.- Le ha hecho birdie al hoyo 14, el más complicado del campo. Es un par 3 de unos 180 metros bien defendido por agua y con una bandera de vértigo en esta jornada dominical.
– Merece destacarse también su birdie en el hoyo 6, donde se ha dejado un putt de un metro pegando desde un bunker de calle.
Bien, y esta demostración del jugador vasco ¿a dónde nos lleva?, ¿qué significa? Ni que decir tiene que será seguramente el propio jugador quien temple las gaitas y guarde los cohetes, aún después de haber tenido estas sensaciones tan buenas. Esa enfermedad casi crónica que arrastra desde hace casi dos años, que le afecta a la inserción de los tendones en las articulaciones, obliga a la prudencia, a la emoción contenida, a mantenerse a la expectativa. Pero la noticia está ahí, los hechos son estos y nosotros, desde luego, los celebramos por todo lo alto.
Disponemos en cualquier caso dos evidencias: la primera es que él no se rinde. Y la segunda es que en cuanto su estado físico le ha permitido entrenarse como a él le gusta (echando las horas que hagan falta), han llegado los resultados.


