Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Patinazo de Fernández Castaño y Cabrera Bello en la Final americana

Patinazo de Fernández Castaño y Cabrera Bello en la Final americana

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Un mal día en la oficina de La Quinta (Palm Springs, California) han tenido los dos españoles que se están jugando la tarjeta del PGA Tour en la Final de la Escuela americana…

Los birdies, ciertamente, brotan aquí y allá en los dos recorridos del PGA West (Stadium y Nicklaus) donde se disputa, pero Gonzalo Fernández Castaño (PAR) y Rafael Cabrera Bello (+1) no terminan de cuadrar una buena vuelta.

El líder después de la segunda vuelta es el joven surcoreano Meen Whee Kim (-13) que hoy ha entregado una tarjeta de 63 golpes en el Stadium course, seguido a un golpe por Vaughn Taylor (-12), experimentado americano con dos victorias y más de 250 torneos disputados en el PGA Tour, y más de once millones de dólares de ganancias en su dilatada carrera. Lo dicho: el que no corre, vuela. Porque la frontera del gran objetivo, que se sitúa en los 25 primeros y empatados, se ha disparado ya hasta un serio registro de siete menos.

La jornada de Cabrera ha resultado ser todo un desafío a la paciencia. Trece pares consecutivos ha encadenado el canario, muy en la línea de lo que le viene sucediendo durante las últimas semanas: vueltas contenidas y ásperas que no rompen. Por desgracia, la balanza terminó inclinándose hacia donde no debía y Rafa firmaba dos dobles bogeys consecutivos en los hoyos 5 y 6 (había comenzado su vuelta por el 10). Un mazazo.

Gonzalo, por su parte, se está mostrando muy irregular. Suma ya nueve birdies en 36 hoyos, una cifra más que aceptable, pero los está alternando con demasiados errores y así no hay modo de despegar. No cabe duda de que ambos se están alejando peligrosamente de la zona caliente…

Por fortuna, todavía les queda margen de maniobra. Un total de 72 hoyos, para ser más exactos. Lo normal es que ambos, si mantienen la cabeza fría, vayan haciéndose con los dos recorridos y, sobre todo, con los greenes, para ir remontando. Hay margen, pero tampoco puede uno engañarse: ya no pueden perdonar demasiado.

Aunque el golf no es demasiado amigo de las cuentas matemáticas (una tarde ventosa echa por tierra cualquier cálculo…), lo cierto es que, al ritmo que se lleva y puestos a cuadrar una cifra, no es descabellado pensar que la línea del objetivo pudiera irse incluso a un acumulado de quince menos. Toca remar y remar sin mirar atrás…

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