En el mundo del golf, la frustración está a la orden del día. Hemos visto a jugadores, algunos de talla mundial, mostrar su rabia y su enfado cuando las cosas no les salen bien tirando alguna bola, tirando su palo o golpeando con rabia la hierba con los hierros lo primero que pillan a mano. Pero ayer, en el Valspar Championship del PGA Tour, Patton Kizzire llevó su cruce de cables a una nueva dimensión.
El tres veces ganador en la gira montó en cólera después fallar un putt de par en el par tres del hoyo 15 del Copperhead Course, en el Innisbrook Resort, y pagó su enfado de una manera pocas veces vista por televisión (o ninguna): lanzando su putter al aire unos cuantos metros de una patada. El ‘chut’ fue tal que casi lo saca del green y tuvo que dejar de utilizarlo porque dobló la varilla del impacto.
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Para terminar el hoyo, tuvo que tirar de un wedge. Aunque no tuvo que prolongar demasiado el invento ya que no fue capaz de completar su ronda por una supuesta lesión en la espalda. Había arrancado el jueves por el tee del 10 y jugó ocho hoyos en tres sobre par antes de alegar ese problema físico (que apunta más a frustración porque no ha pasado un corte en todo el año salvo el Sentry, que no tiene corte) y poner fin a su participación en el torneo. Veremos si su gesto no termina en algún tipo de sanción. Por lo pronto, fue el tema de comentario en la retransmisión televisiva, en la que el analista Gary Koch se preguntaba: «¿Estará tal vez haciendo una prueba para jugar en la NFL?».



