En junio de 2024 se celebró en la Columbia Británica de Canadá el The Beachlands Victoria Open presented by Times Colonist, torneo perteneciente al calendario del PGA Tour Américas. No era el mejor torneo del año, ni mucho menos, pero sí tenía un matiz especial. Era la primera vez que se integraban al circuito los mejores jugadores del PGA Tour University. Es decir, los graduados de la promoción 2023-24.
Habían terminado sus estudios en mayo e iniciaban todos su carrera profesional. Para muchos era el debut en un escenario de este calibre, para otros una manera natural de continuar una brillante trayectoria como amateur que ya les había llevado a jugar algunos torneos de circuitos profesionales con invitaciones.
John Henry Keefer IV pertenecía al primer grupo. Su carrera amateur fue muy buena, pero no la más rutilante y nunca había jugado un torneo profesional. Había terminado el PGA Tour University en puesto 25º, es decir, el último de los que obtenían derechos de juego en el PGA Tour Américas. Estaba completamente fuera del radar. Acabó quinto esa semana y obtuvo los primeros puntos de ranking mundial de su carrera. Un año y cinco meses después era top 50.
La meteórica carrera profesional de Johnny Keefer le ha llevado a ser esta semana uno de los nombres propios principales del Valero Texas Open, torneo del PGA Tour que se disputa en el TPC San Antonio. Juega en casa y la próxima semana hará su debut en el Masters de Augusta tras acabar 2025 entre los 50 mejores golfistas del mundo.
Algunos han opinado que precisamente el hecho de que Keefer alcanzara el top 50 mundial desde el Korn Ferry Tour, es una demostración de que algo falla en la clasificación, en el sentido de que beneficia muchísimo al PGA Tour y sus circuitos satélites frente a, por ejemplo, el DP World Tour. Siendo eso una obviedad, es decir, que en el circuito americano están los mejores y, por tanto, sus torneos son los que más puntos reciben, la realidad es que a Keefer nadie le ha regalado nada. Ha jugado mucho y muy bien y se ha hartado de batir récords. No crean que es tan fácil llegar del PGA Tour Américas al Top 50 mundial en menos de año y medio. Al revés, Keefer es la gran excepción que confirma la regla.
Como decíamos, la carrera amateur de Keefer fue buena, potente, profunda, pero ni mucho menos fue el mejor de su generación. Su puesto más elevado en el ranking mundial aficionado fue 24º, ganó dos torneos en la NCAA (sólo dos) y jugó una vez la Palmer Cup. Estaba dejando alguna pista muy interesante, por ejemplo, ser el mejor golfista de la historia de la Universidad de Baylor en media de golpes (71,45), superando por poco a todo un campeón de Grande como Jimmy Walker (71,55), jugador por cierto que se ha convertido en algo así como su mentor. En la semana de Bay Hill acompañó a Keefer a un viaje de reconocimiento a Augusta y jugaron 36 hoyos.
La explosión de Keefer se ha producido como profesional. Tuvo tiempo de jugar 10 torneos del PGA Tour Américas desde su debut en la Columbia Británica hasta el final de al temporada. Ganó una vez, quedó cuatro veces segundo y obtuvo nueve top 10. Por ello, en un tiempo récord ganó el ranking y ascendió al Korn Ferry Tour. Ahí ya se empezaron a preguntar los expertos por este Keefer IV.
Todavía había dudas. Podría haber sido un momento de inspiración, simplemente una gran racha de golf que coincidió con el verano de 2024. Un jugador que había aprovechado un excelente estado de forma. Pero no. Había más gasolina. Su primer año en el Korn Ferry Tour volvió a ser espectacular. Ganó dos torneos y acabó otras siete veces en el top 10. De nuevo, fue el primero en el ranking y ascendió como campeón al PGA Tour. Fue el primer jugador desde Scottie Scheffler en 2019 en ganar el trofeo de Rookie del Año y Mejor jugador del Año en la misma temporada. También batió el récord histórico de media golpes en el Korn Ferry Tour (67,95) en una temporada. También lo había hecho en el PGA Tour Américas (un registro impresionante de 66). Ya no iba bajo el radar.
Debutó en el PGA Tour en el Procore Championship de 2024 y acabó 13º. Lo invitaron por su gran temporada en el PGA Tour Américas. Gran resultado. Otra pista. Su siguiente torneo regular de la primera división fue el Canadian Open del pasado junio y falló el corte. Ya no volvió a ser invitado a ningún torneo del PGA Tour hasta que ganó el Korn Ferry Tour. Vamos, que no ha sido un jugador al que le hayan puesto una alfombra roja.
Terminó 2025 jugando dos citas del calendario de otoño del PGA Tour, en México, donde falló el corte, y el RSM Classic, donde acabó séptimo y se metió en el top 50 mundial. Menos de un año y medio después de jugar su primer torneo valedero para el ranking mundial. En este 2026, su primer año en el PGA Tour, empezó sólido, pero sin resultados brillantes. Pasó los cuatro primeros cortes, sin jugar los Signature, aunque después falló tres fines de semana consecutivos en el Cognizant, THE PLAYERS y Valspar. «Ahí me preocupé. Me sorprendió. No estoy acostumbrado a fallar tres cortes seguidos», se sinceraba este miércoles en la previa del Valero Texas.
El mejor remedio para poner fin a esa preocupación fue acabar tercero en Houston la semana pasada, su mejor resultados en el PGA Tour. Necesariamente, Keefer tiene que ser uno de los candidatos al triunfo esta semana. Es muy bueno y juega en casa. Reside en San Antonio desde los siete años, de hecho sigue viviendo con sus padres. «Tengo que darles las gracias porque me lo permiten con la edad que tengo (25 años). Estoy encantado de dormir en mi cama esta semana y no preocuparme de cosas como sacar la basura, ir a la compra o preparar la comida», asegura. Respecto al campo, pocos los conocen como él. «Lo habrá jugado un millón de veces. En este campo es donde decidí dejar a un lado el lacrosse y dedicarme al cien por cien al golf», señala.
Keefer es hijo de dos ingenieros. Su madre nació en Hong Kong, por lo que tiene una mezcla asiática. Su prometida está terminando los estudios de medicina. «Tanto ella como yo estamos viajando mucho últimamente por lo que aún no hemos decidido donde nos vamos a instalar. Mientras tanto, nada mejor que vivir con mis padres», señala. Por cierto, es fan de Jordan Spieth, como no podía ser de otra manera siendo texano, y ganó un torneo de la Fundación de Sergio García y Angela Akins en 2017. Ya ha jugado dos Grandes y raro será que este año no dispute los cuatro.



