– Daniel Berger ya sabe lo que tiene que hacer para llevar a buen puerto esta aventura suya en el Arnold Palmer Invitational, en busca de su quinta victoria en el PGA Tour y la primera en algo más de cinco años, desde que ganara en Pebble Beach en 2021. “La receta es sencilla: Coger muchas calles y muchos greenes. Si logras eso será difícil que los demás te alcancen”, ha dicho. Y añadía: “Tengo que jugar como si empezara la ronda con el par y no estuviera jugando contra otros. Jugar contra el campo y contra ti mismo. Controlas lo que puedes controlar. Y no es que lo haya hecho un millón de veces, así que no puedo decirte exactamente cómo me sentiré, pero sé lo que tengo que hacer, y si hago esas cosas, será una buena semana”. Excelente receta para hacer buena la formidable ventaja de cinco golpes con la que parte hoy.
– Berger es todavía más jugador de lo que quizá parezca a simple vista. Viene de una severa lesión, pues se rompió un dedo el año pasado, y de otra más grave de espalda en 2022, pero no hace falta mirar con lupa su historial para darse cuenta de que en la última década, salvo paréntesis muy puntuales, ha sido un fijo dentro del top 50 mundial. Esto son palabras mayores al alcance de muy pocos jugadores. Como son palabras mayores también el hecho de que encontrara un hueco en el equipo estadounidense de la Ryder 2021, en la que jugó tres partidos y ganó dos. Además, el año pasado, que no fue especialmente brillante para el jugador de Florida, fue uno de los escasos jugadores que pasó el corte en los cuatro Grandes.
– Berger, además, es de la cosecha de 1993. Algo pasó aquel año para que nacieran tantas estrellas del golf. Apunten: Jordan Spieth, Justin Thomas, Xander Schauffele, Bryson DeChambeau, Cameron Smith o Wyndham Clark, por citar sólo a los ganadores de Grandes, porque en realidad la lista es más larga. Para que se haga el lector una idea: en toda la historia del golf sólo ha habido un año en el que nacieran más ganadores de Grandes. Fue 1957, la cosecha de nuestro añorado Seve Ballesteros. Aquel año nacieron también otros siete ganadores de Grandes: Nick Faldo, Nick Price, Payne Stewart, Bernhard Langer, Mark O’Meara, Jeff Sluman y Wayne Grady.
De acuerdo, esto del año de nacimiento no deja de ser una casualidad, pero por si acaso tengamos un profundo respeto por los chicos del 93. Es un sello de calidad. Y competitividad.
– Parece que hoy, sábado, puede llover algo sobre Bay Hill a partir de las cuatro de la tarde (horario local), todavía con unos cuantos partidos en el campo. Ojalá que no caiga demasiada lluvia, ni esta tarde en Orlando ni por la noche, para que podamos sentir y vivir la disputa y definición de este torneazo en greenes deslizantes… Ayer ya lo decían varios jugadores: “apoyas el putter en el green y no se sujeta, se desliza”.
– Sahith Theegala tiene un perfil de US Open que desconocíamos. No se trata de si ganará uno o no, sino más bien de que disfruta con las líneas maestras del Abierto de su país. Sus palabras de ayer no dejan lugar a la duda: “Este lugar siempre es tan puro… Definitivamente los veo dejando que se sequen (los greenes) este fin de semana. No es que no estén ya firmes, ya están bastante firmes. Se busca rebote en cada golpe de aproximación, incluso con el wedge. Así que, sí, es parte de la razón por la que me encanta este lugar: es una auténtica carnicería”. Así lo llama él literalmente: carnicería. De todos modos, Bay Hill tiene luego ese punto de justicia que lo hace todavía más cautivador: rara es la jornada en la que algún jugador sembrado, lúcido y certero no consigue un gran resultado. Fue por ejemplo el caso de Theegala en la segunda ronda, con un registro de 67 golpes y una tarjeta libre de bogeys. La gran pregunta es si Sahith mantendrá el mismo discurso si cae preso en las garras de los greenes de Bay Hill… Pueden ustedes apostar a que sí, pues parece un tipo de lo más natural y coherente.
– ¿Dónde dejamos a los Números 1 y 2 del mundo esta semana? Scheffler y Rory son desde luego dos de los ingredientes fundamentales en el guiso que hoy se cocine en la casa del Rey Palmer. Lo son siempre, pero es que hoy van a necesitar tocar a rebato para de verdad darse una oportunidad el domingo. Y estos tipos no bajan los brazos así como así…



