Rory McIlroy vuelve a San Antonio para disputar el Valero Texas Open, torneo en el que logró un segundo puesto en 2013. Un regreso que tiene mucho que ver con la nueva forma en que ha organizado su calendario, apostando por series de semanas consecutivas compitiendo que tienen como trasfondo el Masters de Augusta de la próxima semana, único major que se le resiste para conseguir su ansiado Grand Slam.
Este miércoles, en la sala de prensa del TPC San Antonio, el norirlandés ha hablado de esta agenda, del estado de su juego, de su reciente visita a Butch Harmon, de los cambios que ha sufrido el Augusta National, que visitó estos días, e incluso del perjuicio en lo que al interés de los aficionados por el golf profesional masculino está teniendo la división entre el PGA Tour y LIV Golf, como demuestran las audiencias de televisión.
Su regreso al Valero Texas: «Es bueno estar de vuelta. Es un buen campo de golf, es duro, difícil y visualmente intimidante. Si empiezas a fallar desde el tee puedes meterte en problemas. Especialmente de cara a una semana como la próxima, es una buena preparación. Si me di cuenta de algo en los últimos años es que, definitivamente, juego mi mejor golf en series de torneos, así que esta semana será probablemente la primera de un tramo de cuatro compitiendo. Aunque es innegable que mi objetivo es tener aquí una buena preparación para el Masters».
¿Cómo está sintiendo su juego esta temporada? «Creo que mi juego ha dado señales de vida en todos los aspectos. Algunas semanas el driver ha sido bueno, otras semanas los hierros… Ahora intento juntarlo todo. Hubo buenas sensaciones en el TPC, pero siento que he trabajado duro las dos últimas semanas y he logrado grandes avances, en especial en detalles con los que estaba ‘luchando’. Por eso esta es una gran semana para ponerlo en práctica».
Su reciente visita a Butch Harmon: «Le he visitado varias veces a lo largo de mi carrera. Conocí a Butch cuando tenía 14 años, así que siempre hemos tenido una buena relación. Si hay un tipo al que ir a buscar cuando quiero una segunda opinión es él. Creo que después del THE PLAYERS y en ese Florida Swing estuve peleándome con mi swing y algunos errores que estaba cometiendo con los hierros. Me faltaba algo y quería tener un segundo par de ojos para analizarlo. Lo que pasa con Butch es que vas a pasar tiempo con él y al final siempre te sientes reforzado. Es mitad entrenador mitad psicólogo, en cierto modo. Es divertido ir allí, pasamos cuatro horas en Las Vegas y me dio un par de consejos que me resonaron. Es lo mismo que he estado tratando de hacer con mi entrenador, Michael, pero él lo dijo de una manera diferente. Fue un viaje que valió la pena y siento que he hecho un buen trabajo después. Esta semana es estupenda para ver hasta dónde me ha llevado ese trabajo».
Poppy, su hija, le dijo que no tenía que ir a recibir clases de golf porque ya sabe jugar: «Es un poco como eso de si es primero el huevo o la gallina, ¿verdad? Puedes decir todo lo que quieras, pero si no tienes la técnica para respaldarlo, será difícil hacerlo. Sólo necesitaba limpiar un par de cosas en mi swing y todo se hace más fácil después. No darle demasiadas vueltas y tener una buena mentalidad. Cuando salía por la puerta camino del aeropuerto para ir a ver a Butch a Las Vegas… las palabras de sabiduría de Poppy, de alguna forma me ‘golpearon’, como si tuviera razón».
Su cambio de calendario de cara al Masters: «Creo que ha sido bueno. Los resultados no han sido los que me hubiera gustado, pero he aprendido mucho sobre dónde está mi juego. Si no hubiera jugado tanto en el último par de meses, tal vez no habría empezado a ir por este camino en el que estoy y sólo trataría de limpiar un poco mi técnica. Estoy trabajando en un par de cosas ligeramente diferentes a las que había trabajado antes. Creo que ha sido buena idea. Ha habido algunas ‘luchas’ no tan grandes, pero mirando con perspectiva, si puedo conseguir jugar bien desde abril hasta agosto, estaré feliz».
La corrección que a su juicio necesita el golf: «Sí, no es todo, pero si nos fijamos en la televisión del PGA Tour este año, ha bajado un 20% en general. Eso es una quinta parte, es mucho. Diría que las cifras de LIV tampoco son buenas en cuanto a la gente que lo sintoniza. Creo que la lucha y todo lo que ha pasado en los últimos años está cansando a la gente y alejándola del golf profesional masculino… y eso no es bueno para nadie. Va a ser interesante ver cómo funcionan los cuatro Grandes, o los tres realmente, dejando Augusta de lado, que vive en su propio mundo. Será interesante ver cómo les va en comparación con otros grandes torneos porque se puede argumentar que si los números son mejores, con los mejores jugadores del mundo compitiendo, hay un argumento para decir ‘ok, tenemos que conseguir esto de nuevo juntos’. Pero si los números no son tan buenos, tenemos otro argumento para seguir diciendo que hay que volver a jugar de nuevo a todos porque la gente está perdiendo el interés tanto que ni siquiera sintoniza los majors. A eso me refería con que hace falta una corrección, estoy cerca de la NBC y la gente se preocupa por estas cosas y por los que ven el golf en televisión, perder un 20% en un año es bastante sorprendente».
Su visita a Augusta y el cambio en el segundo tee: «Pensé que iba a ser diferente visualmente, decían que se había movido hacia atrás a la izquierda y que habría que pegarle más… un ‘draw’ en la esquina. Pero si no te dicen nada, puedes pensar que estás en el mismo sitio, no se ve muy diferente. Todavía puedes pegar un golpe recto y mantenerlo a la izquierda del búnker, el cambio no es tan drástico como esperaba. Sí hay nuevos greenes en el 2, el 4 y el 6».
¿Cuál es el mejor consejo que le han dado para jugar en Augusta? «Disciplina, no caer en la tentación de intentar hacer demasiado, ceñirse al plan de juego. Ben Crenshaw me dijo algo bueno hace unos años, dijo ‘líneas altas, mantén las líneas altas, lee más los putts de lo que piensas’. Pero sí, si alguien te dice que hagas el par los cuatro días en Augusta, pensarías que es bastante fácil y mientras tratas de conseguirlo, probablemente hagas un par de rondas de menos de 70 golpes. Pero si te dicen que salgas a hacer 67, es fácil que termines con 75 ó 76 golpes porque empiezas a ser impaciente, a fallar en sitios equivocados, a no jugar el golf disciplinado que necesitas… El buen golf en Augusta se puede sentir como un golf aburrido, que es algo con lo que siempre he luchado porque no es mi estilo de juego. Pero para mí es la mayor prueba de disciplina y paciencia del año».


