El Tour Championship no termina de dar con su formato ideal. Al menos, no encuentra la fórmula que ponga de acuerdo a todo el mundo. Desde la irrupción de la FedEx Cup en 2007 se han hecho mil y un cambios a la caza y captura del sistema que deje a todo el mundo contento. A día de hoy, no hay manera.
En todas, o casi todas esas conversaciones, ha estado implicado Rory McIlroy. El norirlandés, único jugador que ha ganado en tres ocasiones la Final, hace tiempo que dice lo que piensa, con voz propia y personalidad, guste o no a todo el mundo. Por ello, hoy martes no dudó en admitir que, pese a las críticas que ha recibido, a él le gustaba el sistema de golpes añadidos antes de empezar la final de la FedEx según el ranking. Y lo explica. «Debo ser de los pocos a los no les disgustaba esa fórmula. Creo que quien juega mejor durante la temporada debería tener ventaja. Sin embargo, muchos no estaban contentos con eso —jugadores, fans…—. Yo estaba en el PAC (consejo de jugadores) cuando discutíamos cómo simplificar esa ventaja; ya no queríamos ver cálculos en una pizarra. Podría decirse que si hubiera sido golpes de salida esta semana, con lo que ha hecho Scottie, quizá su ventaja no habría sido suficiente», apunta.
A Rory le gustaba la final con golpes preadjudicados y eso que no le fue bien el sistema. «Por una razón o por otra nunca llegué arriba del todo, por lo que siempre partía con desventaja. Este año el panorama es mucho mejor porque arrancó empatado con todos. En cierto modo para mí es una ventaja», reconoce.
Una de las ideas que se ha sonado con más fuerza en los últimos meses ha sido la posibilidad de jugar la Final de la FedEx en formato match play. McIlroy admite que se estudió y explica por qué se desestimó. «Se debatieron otros formatos, incluso match play, pero no convencía cambiar justo al fin de temporada siendo stroke play siempre el formato. Quizá lo vuelvan a considerar, no lo sé. Pero por ahora es un evento stroke play de 72 hoyos, como semana a semana», señala.
Rory se refirió también al nuevo calendario del PGA Tour, hecho oficial este mismo martes, aprovechando la previa del Tour Championship. Preguntado sobre si se dejaría algún Designado sin jugar, como ha ocurrido este año, el norirlandés no lo ha descartado y ha aprovechado para lanzar un dardito a LIV Golf. «Siempre reviso el calendario para ver qué encaja conmigo, mi familia y mis proyectos fuera del golf. Tuve que saltarme algunos este año, tal vez el próximo menos, tal vez igual. Es el lujo de ser jugador del PGA TOUR: puedes elegir», señaló en velada referencia a que los golfista de LIV están obligados por contrato a jugar los 14 torneos de su calendario.
También se refirió en varias ocasiones al Masters de Augusta y al Grand Slam. Rory admitió que ha comprado 1.100 banderas del Masters para poder firmarlas y regalarlas a diferentes compromisos. (1.100 es el tope que le dejaron comprar). Además, desveló que nunca firma la bandera en el centro, es decir, dentro del mapa de Augusta. En cuanto a la Chaqueta Verde, rememoró que el domingo de ganar el Masters no se la quitó hasta que se metió en la cama pasadas las tres de la mañana y que al despertar al día siguiente y verla en la silla fue realmente consciente de lo que había hecho. No se la pone mucho, aunque la tiene en un lugar que siempre está a la vista. Del mismo modo, contó que tiene tres partidos ya comprometidos en Augusta de aquí a la próxima edición del Masters. «Dos son con amigos y uno con mi padre, que no pudo estar el día que gané. Son días para disfrutar del campo, del paisaje, los árboles, los sonidos… Todo eso».


