Rory McIlroy ha desvelado que se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que sea capitán y jugador al mismo tiempo en una Ryder Cup. Lo ha soltado como quien no quiere la cosa. Como si todos supiéramos de la existencia de esa propuesta formal. No ha dado muchos detalles y simplemente se ha limitado a matizar que no ha sido una propuesta como tal, como luz y taquígrafos, pero que se ha hablado.
Rápidamente, en el bello arte de especular con cierto sentido común, a muchos se les ha venido a la cabeza la próxima Ryder de 2027 en Adare Manor, Irlanda. Pues sí, parece que en Europa se ha hablado sobre la posibilidad de que McIlroy fuera capitán y jugador en la próxima edición, aunque el Número 2 del mundo no ha ido tan lejos. Ni ha especificado para cuándo se estaba hablando ni ha dicho que sea algo oficial. Primero dijo: «Me lo han propuesto y lo he rechazado». Después apostilló: «No me lo han pedido, pero la idea ha surgido y la he descartado de inmediato».
McIlroy ha soltado esta bomba sin apenas darse cuenta durante la rueda de prensa previa al BMW Championship, segundo playoff de la FedEx Cup y primero para el norirlandés tras saltarse el primero en Memphis. Su inesperada confesión ha llegado cuando le preguntaban por la situación de Keegan Bradley. «Yo creo que no se puede hacer. Las obligaciones de un capitán esa semana son enormes: más atención con los medios, más reuniones con vicecapitanes, con la PGA de America, preparar discursos… hay muchas cosas que la gente no ve, y la Ryder Cup ahora es muy grande. Hace 20 años quizá era posible, pero ahora es muy difícil. Además, el capitán no está todo el día en el campo, así que solo podría jugar una sesión el viernes y otra el sábado. Preferirías tener un jugador que pueda ir dos veces si está en forma. Por eso creo que sería muy complicado». Rory lo descarta. Con lo feliz que hubiera sido el señor McManus, acaudalado dueño de Adare Manor con un duelo de capitanes entre Rory y Tiger Woods. Veremos si se caen los dos o sólo uno.
Dicho esto, McIlroy tiene claro que Bradley debería jugar la Ryder. «Creo que es uno de los 12 mejores jugadores americanos. Por eso todos están tan interesados en su caso. Será interesante ver qué pasa». Cuestionado sobre cuáles serían sus prioridades a la hora de hacer una elección para el equipo, McIlroy lo tiene muy claro: la química. «Que encaje bien con el equipo. Quizá ya tengas un compañero en mente para foursomes o fourballs. Adaptabilidad, flexibilidad, y alguien con quien todos estén cómodos. No quieres un “zorro en el gallinero”.
Otro de los temas calientes que tocó Rory fue su ausencia en el primer playoff de la FedEx. El norirlandés lo explica como una simple cuestión de calendario. «Voy a jugar nueve veces de aquí a final de año, así que en octubre o noviembre agradeceré esa semana extra de descanso», apunta. Y en cuanto al formato de la FedEx Cup, Rory tampoco tiene una solución, aunque aporta una posibilidad de la que se ha estado hablando y que nunca antes se había escuchado. «Ha habido mucho debate sobre si los playoffs deberían ser obligatorios o no. Yo no jugué la semana pasada, ¿es algo que deberían revisar? Se ha planteado una idea: que todo se reinicie después del Wyndham, que los 70 primeros jueguen por las 50 plazas de la siguiente semana, y que luego todo se reinicie aquí y de ahí salgan los 30 para el TOUR Championship. Si quieres que sean eliminatorias puras, creo que sería una buena opción. Pero hay que equilibrar muchas cosas: la integridad competitiva de los playoffs, los derechos de televisión, los patrocinadores… ellos esperan que las grandes estrellas estén en sus torneos, y eso es delicado».
Por último, desveló qué fue lo primero que se compró cuando ganó la primera FedEx cup. Una compra fallida. «Un reloj con diamantes alrededor. Horrible. Fue la peor compra de mi vida».


