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Crónica de la tercera jornada del Farmers Insurance Open

Rose sigue pensando (y soñando) en Grande

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Justin Rose. © Golffile | Steve Flynn
Justin Rose. © Golffile | Steve Flynn

– Justin Rose (-21) mantiene viva la decidida marcha hacia su decimotercera victoria en el PGA Tour (este dato, si lo pensamos bien, realza todavía más los veinte triunfos de Scheffler conseguidos la semana pasada). El inglés traspasaba hoy el ecuador de la vuelta en el mismo plan que en las jornadas anteriores, con un parcial de cinco menos en diez hoyos que apuntaba hacia registros extraterrestres. Luego, por los segundos nueve, ha encontrado los primeros problemas serios de la semana, se ha enfrentado a las primeras encrucijadas delicadas, y la prueba es que cerraba la ronda con tres bogeys, mientras que en las dos rondas anteriores sólo había firmado uno.

Sin embargo, su golf se ha mantenido lo suficientemente estable como para entregar una excelente tarjeta de 68 golpes en el South course de Torrey Pines y mantenerse en lo más alto de la tabla, con una jugosa diferencia de seis golpes sobre su inmediato perseguidor, Joel Dhamen (-15). Los paseos dominicales en golf, con un líder destacadísimo, los carga el diablo, pero lo cierto es que el juego de tee a green mostrado por Rose, imperial, parece suficiente aval como para pensar en otra cosa que no sea su victoria.

– Rose tiene a tiro superar el mejor registro ganador de la historia de este torneo, que por supuesto está en manos de Tiger Woods y que es del siglo pasado: el genio de Cypress ganaba en 1999 con un acumulado de -22. Justin sigue siendo el único inglés que ha ganado en Torrey Pines, ya que mañana podría sumar su segundo triunfo: ganó el Farmers en 2019, curiosamente con un resultado de -21, también muy abultado.

Ni que decir tiene que Rose declinó la posibilidad de capitanear al equipo europeo de la Ryder en Irlanda 2027, convencido de que su juego está todavía para luchar por victorias como la que puede añadir a su palmarés esta misma semana. Bienvenidas sean, aunque la verdadera obsesión del inglés, o llamémoslo gran objetivo si se prefiere, es la de sumar al menos un triunfo más en los Grandes que luzca junto a aquella victoria en el US Open de 2013, ya lejana.

Toda su preparación gravita en torno a las cuatro grandes citas, y sin embargo casi no hay año en el que Rose no sufra algún desencuentro en ellas, más o menos cruel. Desde su victoria en Merion, en aquel US Open, atesora cinco segundos puestos, dos de ellos después de perder sendos desempates (ante Sergio y Rory en el Masters), el último de ellos el año pasado, justo antes de fallar el corte en los dos majors siguientes, PGA y US Open. Siempre se le cruza algo o alguien en el camino. Rose cumplirá en julio 46 años y la lógica competitiva dicta que no deben ser demasiadas las oportunidades que le queden, aunque no lo parezca viéndolo esta semana en San Diego. Sea como sea, si gana mañana llegará al Masters dentro del top ten mundial y, por tanto, como uno de los principales favoritos. Algo le debe el Augusta National a este jugador, que se resiste a dejarse ir, que no va a parar hasta ganar de nuevo un Grande. Todavía hay que certificar su victoria mañana en Torrey Pines; y más adelante veremos si esta semana suya de hierros candentes, teledirigidos, fue o no fue la decisiva lanzadera de sus sueños.

Resultados en directo del Farmers Insurance Open