Apenas cuatro días después del accidente de tráfico que Tiger Woods sufrió en Florida, ya se conocen más detalles de lo ocurrido. El golfista declaró a la policía local que había bajado la vista para mirar su teléfono móvil y estaba cambiando de emisora de radio en su coche antes de chocar contra el remolque de una camioneta y provocar que su vehículo volcara en la carretera, como informa el New York Times.
En la declaración jurada que ofreció durante su detención, publicada el martes por la mañana por la Oficina del Sheriff del condado de Martin, los agentes describieron el estado “letárgico” de Woods en el momento del accidente e informaron de que el golfista llevaba dos comprimidos de hidrocodona en el bolsillo.
Woods, de 50 años, fue posteriormente acusado de conducir bajo los efectos del alcohol, causar daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba de análisis de orina reglamentaria Según el informe de la ayudante del sheriff Tatiana Levenar, Woods “sudaba profusamente” mientras era interrogado en el asiento trasero de un vehículo con “aire frío circulando”. Fue entonces cuando Woods declaró que conducía desde su casa en Jupiter, Florida, y que no se había dado cuenta de que el vehículo que tenía delante había reducido la velocidad porque estaba mirando su teléfono móvil.
Levenar y otro agente, que también se encontraba en el lugar, observaron “varios signos de alteración” mientras hablaban con Woods.
A continuación, Woods fue sometido a una investigación penal por conducir bajo los efectos del alcohol, durante la cual tuvo que someterse a pruebas de alcoholemia en el lugar. Se le preguntó a Woods si padecía alguna afección médica, a lo que respondió que se había sometido a siete operaciones de espalda y a más de 20 de la pierna. Llevaba una rodillera de compresión en la rodilla derecha.
“Los movimientos de Woods eran letárgicos y lentos”, indicaba el informe. “Mientras caminaba, observé que Woods cojeaba y se tambaleaba hacia la derecha… Le pregunté a Woods si era capaz de realizar tareas como caminar y levantar la pierna; Woods indicó que cojea y que se le bloquea el tobillo al caminar”, añadió.
Cuando Tiger se quitó las gafas de sol y la gorra, los agentes informaron de que el golfista tenía los ojos inyectados en sangre y vidriosos. Les dijo a los agentes que no había consumido alcohol, lo cual coincidía con los resultados de su prueba de alcoholemia. A continuación, se le preguntó a Woods si tomaba medicamentos recetados. “Tomo algunos”, respondió Woods.
Woods dijo que toma medicación, pero se ocultó la afección para la que se le recetó, así como el nombre del medicamento. También declaró que toma ibuprofeno.
“Woods informó de que había tomado su medicación recetada esa misma mañana. Mientras hablaba con Woods, observé que estaba extremadamente alerta y hablador. Woods tuvo hipo durante toda la investigación”, se lee en la declaración jurada.
Durante las pruebas de alcoholemia, Woods cooperó y parecía alerta, pero hubo que recordarle continuamente las instrucciones. “Consideré que las facultades normales de Woods estaban mermadas y que era incapaz de conducir un vehículo de motor de forma segura”, afirmaba la declaración jurada.
En ese momento, Woods fue detenido y registrado, y se encontraron dos pastillas blancas en el bolsillo izquierdo de su pantalón. Fueron identificadas por sus marcas y presentadas como prueba.



