– El TPC Scottsdale sacó las garras por la tarde. Nada que ver un turno con otro. La noche y el día. Sam Stevens (-5) logró una proeza con su vuelta de 66 golpes sin bogeys en la primera ronda del WM Phoenix Open. Se ha puesto tercero. Parecía una vuelta imposible. El viento se levantó un poco más, ni siquiera en exceso, pero sobre todo los greenes se pusieron como cristales. Mírame y no me toques. Stevens, uno de esos jugadores fiables, que se hinchan a producir buenos resultados sin hacer demasiado ruido, lo bordó en los golpes a green. Dio una exhibición con los hierros. Su especialidad.
– Stevens fue el mejor de la tarde. Nadie más en su turno hizo 66 golpes. El siguiente mejor fue Rasmus Neergaard Petersen (-4), un golpe por detrás. Y ya está. Son los dos únicos entre los doce primeros. La noche y el día. Hay que darle mucho valor a la vuelta del danés. Ha sido el último en llegar al PGA Tour de los que consiguieron la tarjeta por la Race to Dubai el año pasado y ya está asomando la patita. En el Farmers pasó el corte y en Phoenix ya se ha metido entre los 10 mejores y se ha permitido el lujo se hacer birdie en el 16 frente a un grada entregada. Es un jugador muy bueno. Veremos si no acaba ganando en el PGA Tour antes que los gemelos Hojgaard.
– Lo cierto es que Dinamarca puede mirar a la clasificación del Phoenix con mucho orgullo. Nicolai Hojgaard (-5), Rasmus Neergard Petersen (-4) y Rasmus Hojgaard (-3) están metidos muy arriba. Eso sí, los hermanos jugaron por la mañana, con las condiciones notablemente más asequibles.
– De los nombres importantes de la tarde, Hideki Matsuyama (-3) fue el mejor con diferencia. Qué bueno es el japonés cuando las condiciones son más difíciles. Del resto, hay que destacar también a Viktor Hovland (-2), mientras que Xander Schauffele (PAR) salvó los muebles, aunque no debe confiarse este viernes si no quiere fallar su segundo corte consecutivos.
– Quien lo pasó muy mal fue Brooks Koepka (+4). No funcionó nada. El putt volvió a ser un lastre importante y, encima, contagió al drive. Estuvo muy impreciso desde el tee y se fue metiendo en problemas que no pudo resolver. Ahí fue cuando más echó de menos al putter.
– Es llamativo la cantidad de saltos de rana que se vieron en la primera jornada. Qué traicioneras son las zonas de escapatoria del TPC Scottsdale con esa hierba peinada siempre en contra. Scheffler cometió dos, mientras que Spieth y Morikawa la pifiaron una vez cada uno. Fueron golpes que no suelen verse entre los profesionales, especialmente el de Morikawa. La bola no avanzó mucho más de un metro. Y estos son sólo los que salieron en televisión, seguro que hubo unos cuantos más.
– Una vez más, el ritmo de juego en el PGA Tour deja mucho que desear. Nada menos que nueve jugadores, tres partidos, se quedaron sin completar la primera ronda. Entre ellos hay que destacar a John Parry (-3), que se quedó en el hoyo 16 y que está haciendo muy bien las cosas en su desembarco en el PGA Tour. Ha pasado los cortes en los tres primeros torneos disputados y aquí va por el mismo camino. También está con -3 a falta de dos hoyos el francés Adrien Saddier.



