
«En los dos meses que he estado sin competir he aprovechado para revisar algunos números. Resulta que el año pasado gané dos Grandes y en el ranking mundial estoy más cerca del Número 30 que del Número Uno. Y encima, después de un periodo de inactividad, va y gana en Bahamas y se va todavía más lejos. Me quito el sombrero con Scheffler. Es una bestia».
Son palabras de Xander Schauffele, la gran figura del Sentry Tournament, primer torneo del año en el golf mundial que arranca este jueves en Hawái y que servirá de apertura del calendario del PGA Tour. Schauffele aparece el primero en la foto por la baja de última hora de Scheffler, sometido a una intervención quirúrgica en la mano tras un accidente doméstico con un vaso la semana pasada. Xander entiende su situación por debajo del radar cuando Scottie anda por medio, lo encuentra lógico, pero eso no significa que se resigne. Detrás de esa cara de no haber roto un plato y un comportamiento exquisito se esconde un competidor feroz y hasta atormentado. De ahí nace la gran paradoja con la que lucha a diario Schauffele. Es bestial porque está relacionado con la bestia Scheffler.
Resulta que con Scottie tiene que hacer un esfuerzo para encontrar la motivación. Así lo ha reconocido. «Tengo que intentar odiarlo de alguna manera y no es nada fácil. Es un buen tipo y, sinceramente, no puedo decir nada malo de él, sobre todo después de lo que le pasó el año pasado. Creo que enseñas tu verdadera cara cuando te enfrentas a un mal momento, como cuando fue arrestado en el PGA. En mi opinión, es un tipo de 10 sobre 10. Después, tiene su carácter y cuando lo saca a mí me encanta, como en la Presidents Cup, pero siempre tiene que empezar el otro antes. Si buscas a Scheffler, lo encuentras y te responde, pero nunca parte de él. Yo lo busco mucho y me contesta siempre. Por ello, para intentar odiarlo, lo que procesa mi cerebro es ponerlo en lo más alto de la montaña y verlo como alguien a quien tengo que atrapar. Es la única manera que se me ocurre», explica.
Schauffele, por muy bien que le caiga y por mucho que lo respete, se niega a ser una comparsa de Scheffler. No le gusta el papel del Coyote persiguiendo al Correcaminos. Por ello, no oculta que su gran aspiración es arrebatarle el Número Uno del mundo. Sin embargo, y aquí viene otra paradoja, habla de años a la vista para darle caza. Tiene la ambición, pero al mismo tiempo es realista. «Necesito tiempo y paciencia. No creo que vaya a suceder este año, pero hay que seguir de esta manera, no hay otra, pero cuando le doy vueltas al asunto, pienso en años…», asegura.
No obstante, hablando de paradojas, ninguna más palpable que la del día 27, cuando supo la noticia de la baja de Scheffler. «Le mandé un mensaje y realmente no estaba muy cómodo, al fin y al cabo es un rival, un competidor al que quiero ganar y se hace extraño desearle una pronta recuperación –dijo medio en broma, medio en serio-, en cualquier caso, realmente es un fastidio que no esté. Esto es mejor con él aquí que sin él. Espero que se recupere pronto y lo veamos en el American Express».
La otra paradoja con la que empieza el año Schauffele tiene que ver son su juego. Como saben, empezó a trabajar a principios del año pasado con Chris Como. Pues bien,los resultados difícilmente pudieron ser mejores, con dos victorias en Grandes. Sin embargo, Schauffele no terminó de encontrarse cómodo con su swing. «Hicimos cambios importantes y lo noté muy rápido con el driver y con los hierros largos. Era mucho mejor. Sin embargo, al tener una subida más vertical, con los golpes de wedges largos he tenido problemas. Ha sido un año pésimo. Los números han sido terribles. Yo siempre he sido un gran jugador de 150 yardas hacia abajo, pero ahora, con el trabajo que hago con Chris, me está costando. Es lo que más estoy trabajando para ganar en comodidad. Si lo consigo, creo que eso me podría acercar a Scottie, pero no es fácil, sobre todo después de un parón de competición, donde es fácil retomar los malos hábitos». Sea como fuere, Xander tiene claro que lo que está haciendo con Como es el buen camino y va a seguir a muerte con ese proceso. «Es seguir con lo que estamos haciendo y encontrar la manera de que funcione también con los wedges».
Por último, en cuanto a qué Grande le gustaría ganar antes para acercarse al Grand Slam, Schauffele explica: «no voy a elegir, me gustan los dos. Creo que Augusta, con los rediseños, más distancia, se ajusta bien a mi golf, y el US Open me encanta. Es un torneo en el que siempre tienen la sensación de que estar luchando por pasar el corte y a mí encanta esa idea. Me gusta cuando estoy en esa situación un viernes y soy de los que pienso que necesitó un eagle en el último hoyo, un par 4, y estoy convencido de que la puedo meter desde la calle para jugar dos días más», afirma.
Por si les quedaba alguna duda de que Schauffele no es ninguna mosquita muerta…


