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Schauffele se abre como nunca: “Mi mayor problema no fue la lesión… fue mi cabeza”

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Xander Schauffele llega al Valspar Championship en un momento competitivo sólido, pero con una reflexión muy clara sobre el mayor obstáculo que ha tenido que superar en los últimos meses: el mental. El estadounidense, doble campeón de majors y oro olímpico, compareció en la previa del torneo dejando titulares sobre su juego, su evolución tras la lesión y su visión del circuito.

Schauffele aterriza en Innisbrook tras un tercer puesto la semana pasada, aunque con sensaciones contradictorias. El propio jugador reconoce que vivió dos caras muy distintas durante el torneo: «Me sentí prácticamente imparable los dos primeros días. Luego tuve un sábado raro y un domingo también extraño durante gran parte del día, pero pude salvar un buen final en los últimos hoyos».

Ese cierre le permitió terminar en una posición destacada, aunque con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad mayor: «Hubiera estado bien estar más metido en la pelea, pero no tengo ninguna queja».

De cara al Valspar, el californiano se encuentra cómodo en un campo que conoce bien y que le exige precisamente lo que más valora: control y paciencia. El Copperhead Course no permite excesos: «Es un campo en el que necesitas que tus golpes de aproximación sean muy precisos. Es una batalla de colocación. Si estás fuera de posición, es fácil volverse agresivo y forzar golpes, pero muchas veces esa no es la mejor manera de jugar aquí».

El recorrido de Innisbrook, estrecho desde el tee y con greenes exigentes, vuelve a presentarse como un test completo, donde el juego largo y la estrategia marcan diferencias. Sin embargo, más allá del análisis técnico, el gran titular de su comparecencia llegó cuando fue preguntado por su regreso tras lesión. Schauffele no dudó en señalar que el mayor desafío no fue físico: «Probablemente mi cerebro. Más allá de la zona de las costillas, lo más difícil fue mi cabeza. Aparecen dudas, ciertas cosas se te meten en la mente. Das por hecha la salud cuando la tienes y, cuando la pierdes, todo cambia».

El estadounidense explicó que recuperar la confianza competitiva fue un proceso más largo de lo esperado: «Me llevó un tiempo volver a sentirme cómodo compitiendo. No esperas lesionarte nunca, y aprender de eso fue duro». Con más de 200 torneos a sus espaldas en el PGA Tour, Schauffele también reflexionó sobre su evolución como jugador. A sus 32 años, empieza a verse en una posición distinta dentro del circuito: «Empiezo a sentirme como uno de los veteranos. Cuando llegué al Tour había más jugadores de 30 y 40 años. Ahora es un circuito más joven, y eso te hace darte cuenta de que tienes que mantenerte sano y seguir compitiendo».

Pese a todo, hay algo que no ha cambiado, su pasión por competir. «Sigo amando jugar al golf. Si paso dos o tres semanas en casa, empiezo a echar de menos estar aquí». Schauffele también se refirió a los posibles cambios en el PGA Tour tras las recientes reuniones con los jugadores. Prefirió mostrarse prudente y paciente ante las reformas que se estudian: «Hay muchas cosas que tener en cuenta. No es fácil hacer cambios que afecten a todo el mundo y que duren décadas. Nos han pedido paciencia y confianza, y eso es lo que toca ahora».

En lo inmediato, el foco está en el Valspar. Un torneo exigente, en un momento de la temporada cargado de competición —séptimo evento en ocho semanas para él— y en el que Schauffele busca dar un paso más. Porque si algo ha dejado claro es que, más allá del nivel de juego, todo empieza en la cabeza. Y ahí, ahora mismo, siente que vuelve a estar preparado para competir de verdad.