Es más fácil que un cerdo sobrevuele este domingo el recorrido East Lake de Atlanta que Scottie Scheffler pierda la FedEx Cup. Con permiso del gran John Benjamin Toshack, tomamos prestada su legendaria comparación para tratar de definir de la mejor manera posible la situación del Tour Championship a falta de 18 hoyos. Scheffler tiene agarrada la copa con una mano y con la otra está empezando a cobrar el cheque de 25 millones de dólares a cuenta del campeón.
Los esfuerzos de Xander Schauffele y Collin Morikawa parecen vanos. Schauffele se ha caído hoy de la ecuación con un día horrible en los greenes y Morikawa resiste pero con la cara morada de lo apretada que va la soga de Scottie. El Número Uno del mundo ha entregado hoy una tarjeta de 66 golpes y se ha colocado con -26. Tiene cinco golpes de ventaja sobre Morikawa (-21) y nueve sobre Sahith Theegala (-17). Pensar en una victoria de otro jugador que no sea Scheffler es ciencia ficción. Como lo del cerdo…
Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Justo el día que Scottie decide benévolamente flaquear de tee a green, dejándose la mitad de las calles por el camino y prácticamente la mitad de los greenes, resulta que patea como los ángeles. Sólo Shane Lowry (-13), autor de la mejor tarjeta del día con 65 golpes, fue mejor que el texano en los greenes. Tiene mil conejos en la chistera.
La tercera ronda no ha sido un paseo para Scheffler. Morikawa ha apretado. Ha llegado hasta donde ha podido. Ha llegado a colocarse a tres golpes de Scottie, presionando, pero la respuesta de virtual campeón ha sido demoledora. Ha rubricado cuatro birdies en los últimos cinco hoyos, incluyendo tres seguidos en los tres últimos. Demoledor. Todos, eso sí, con muy buenos putts que han ido de los tres a los seis metros.
Decía Sam Burns este viernes, poco después de acabar la segunda ronda, que si Scheffler habitualmente es un súper jugador, cuando va en cabeza ya es casi desagradable, bromeaba su buen amigo, en referencia a que prácticamente es inabordable. Es lo que está demostrando. Mide los tiempos, juega tranquilo, encaja mejor los errores y, sobre todo, patea con mucha más finura, el palo se mueve con más libertad. O le llevas con la lengua fuera desde el minuto 1, o Scheffler no te da opción.
Realmente, sólo Morikawa parece tener opción de inquietar a Scheffler. Para ello, deberá jugar como hoy de tee a green y mejorar mucho su rendimiento en los greenes. No queda otra. Todo lo que no sea entregar una tarjeta de 63 golpes, ocho bajo par, parece que imposibilitaría cualquier sorpasso a Scheffler. Para hacer algo así hay que enchufar mucho.
Hay que decir que la exhibición de Scheffler es al margen de los diez golpes a su favor que recibió como Número Uno de la FedEx antes del Tour Championship. De hecho, con la clasificación a pelo, Scottie sería segundo con -16, a sólo un golpe de Morikawa. ¿A que usted tampoco duda de que el gran objetivo de Scheffler este domingo es ser también el mejor sin los golpes facilitados antes del torneo?



