El vigente campeón del Open Championship ya ha activado el modo defensa del título. Scottie Scheffler aterriza esta semana en el Genesis Scottish Open con un único objetivo: volver a adaptarse al los links antes de afrontar la defensa de la Jarra de Clarete en Royal Birkdale. Y, aunque asegura que no suele mirar al pasado, reconoció que el trofeo del famoso major británico terminó conquistándole más de lo que esperaba.
«No soy una persona que reflexione demasiado. Siento que estoy en mitad de mi carrera y ya habrá tiempo para hacerlo cuando termine. Ahora sólo pienso en lo que tengo que hacer para seguir compitiendo», explicó el Número Uno del mundo cuando le preguntaron por el triunfo logrado hace un año en Royal Portrush. Sin embargo, hubo una excepción: «Me sorprendió muchísimo lo especial que terminó siendo la Jarra de Clarete. Siempre conocí su historia y su significado, pero cuando la tienes en las manos… es el tamaño perfecto, ni muy grande ni muy pequeña, y además puedes beber de ella. Va a ser muy duro tener que devolverla el martes, pero lucharé con todas mis fuerzas para recuperarla el domingo».
Scheffler desveló que uno de los momentos más especiales del último año fue precisamente compartir ese trofeo con sus familiares y amigos más cercanos. «Organizamos una cena en casa con nuestros amigos. Estaban allí también el Wanamaker del PGA Championship y la Jarra de Clarete. Todos bebieron de ella, incluso el hijo de diez años de mi representante tomó limonada. Esos son los recuerdos que realmente permanecen», relató.
Más allá del componente emocional, el estadounidense explicó que el Genesis Scottish Open se ha convertido en una pieza clave de su preparación para el último major de la temporada: «Vengo aquí para competir y para intentar ganar, no sólo para preparar el Open. Pero jugar una semana antes ayuda muchísimo. Te acostumbras al cambio horario, al césped, al viento y a un estilo de golf completamente distinto al que tenemos en Estados Unidos«.
El texano de adopción considera que esa adaptación va mucho más allá de un golpe concreto. «Lo que realmente cuesta es volver a acostumbrarse a las condiciones. Los greenes son firmes, pero también algo más lentos que los nuestros. Hay que recalibrar las sensaciones y entender otra vez cómo rueda la bola. Por eso es tan importante competir antes del Open«, explicó.
Scheffler volvió a dejar claro su admiración por el golf de los links, un estilo que considera único dentro del calendario mundial: «Es una forma muy pura de jugar al golf. El viento cambia el recorrido de un día para otro, tienes que improvisar constantemente y existen muchas más opciones alrededor del green. Ojalá pudiéramos jugar más semanas al año en este tipo de campos, aunque también es cierto que es un golf imposible de reproducir fuera de estas costas».
Precisamente por eso defendió la importancia de mantener el Genesis Scottish Open en el calendario tal y como está.»Para mí es una forma fantástica de preparar el Open. El campo es muy bueno, el público siempre responde y espero que siga formando parte de este tramo del calendario durante muchos años», concluyó. Una semana perfecta para preparar la defensa de la Jarra de Clarete y, por qué no, para intentar sumar otro título más a su inmenso palmarés.



