Rara vez Scottie Scheffler se mete en líos en una ronda de golf. Casi se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran dedos las veces que en un torneo, por ejemplo, acaba en un búnker de calle desde el tee. Mucho más improbable es verlo descolgarse por el acantilado que protege la parte derecha del 18 de Pebble Beach. Pues bien, este viernes ha pasado en el AT&T Pro-Am.
El Número Uno del mundo ha tenido que bajar a la arena, nunca mejor dicho, para pegar su segundo golpe en el último hoyo de su ronda. Desde la playa… y dando gracias porque la bola se quedó jugable. El drive le salió por la izquierda y no terminó de abrir. Botó en una pequeña porción de playa y ahí se quedó, razonablemente bien puesta. Desde ahí, Scheffler la sacó a calle, pegó el tercer tiro a green y salvó el par con dos putts. El hoyo podía haber terminado mucho peor. Una vez bota en ese pequeño margen de arena salpicado de piedras, la bola podía haber terminado en cualquier lado y el dropaje con penalidad habría casi en el tee. Ha tenido suerte y la ha aprovechado. Ha evitado el descalabro.
Scottie takes an alternate route on No. 18 at Pebble Beach.
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No ha sido un buen día de golf para Scottie, aunque ha hecho 70 golpes y sigue en la pelea por el torneo con un total de -7, a siete golpes de la cabeza que ocupa Sepp Straka (-14) y a cuatro de la segunda posición. Así son los malos días de este tipo de jugadores. Se le ha visto muy pobre en los tiros a green. Pobre para sus estándares, obviamente. Desde el tee ha estado bien, pero sus hierros no han sido los láseres de precisión habituales. Incluso, se le ha visto desesperado en algunos momentos.
Aprovechando su ‘ausencia’, Sepp Straka (-14) ha decidido vestirse de Scottie. El austríaco ha desplegado un juego soberbio, especialmente en los nueve primeros de Pebble Beach. Del 1 al 9 las ha dejado de media para birdie a poco más de cuatro metros. Una bestialidad. En el momento de pasar al 10 le sacaba a la media del torneo seis metros. Es jugar a otra cosa. Ha hecho cinco birdies en esa secuencia y ha cimentado una muy ronda de 65 golpes, la mejor del día junto a Tom Kim y Billy Horschel en Pebble Beach.
Straka viene de ganar el American Express hace dos domingos y está enchufado. Asegura que ha mejorado mucho su putt este invierno, ajustando su posición sobre la bola antes de ejecutar el golpe. Y Luke Donald con una sonrisa de oreja a oreja pensando en la Ryder Cup, por mucho que queden nueve meses.
Straka tiene tres golpes de ventaja sobre Cam Davis (-11) y Russell Henley (-11), mientras que en la cuarta plaza están Tony Finau (-10), Andrew Novak (-10), Tom Kim (-10), Justin Rose (-10) y Austin Eckroat (-10). La clasificación está muy bonita. Más allá de la pequeña diferencia de Straka, entre el segundo y el 37º hay apenas cinco golpes de diferencia.
El hoyo 18, que casi cava una tumba para Scheffler, ha sido regenerador para Rory McIlroy (-8). El norirlandés ha hecho una exhibición de Rorylandia en Pebble Beach. Ha empezado como una moto con cuatro birdies en los primeros hoyos y se ha puesto mirando a los ojos al liderato. Después, ha entrado en barrena con cuatro bogeys casi consecutivos, pegando malos golpes, borrando todo lo que había hecho antes. Por último, muy Rory, ha terminado con un eagle espectacular en el 18. Hay que contar con él. Ludvig Aberg, que jugaba con Rory, se retiró por enfermedad antes de la vuelta.
Mucho cuidado este sábado con el moving day porque pueden pasar muchas cosas. La previsión del tiempo tiene guasa. Es el día de más viento, con rachas que pueden llegar a los 45 kilómetros por hora, vendaval en Pebble Beach. Además, se espera una lluvia intermitente, molesta y hace frío. Van a ser condiciones duras, hasta el punto de que veremos si el liderato no baja de -14 tras la tercera ronda.



