Scottie Scheffler regresó a la acción después de su más que merecido descanso otoñal disputando el The American Express, segundo torneo de la temporada en el PGA Tour. Y lo hizo como si haber estado casi cuatro meses alejado de la competición no tuviera la menor importancia para su juego. Arrancó el año con un triunfo incontestable que le convierte prácticamente desde el primer día en el líder de la FedEx Cup y con el que amenaza con seguir dominando el circuito con mano de hierro.
Fiel a su perfil bajo, su paso por la sala de prensa del Pete Dye Stadium Course de La Quinta, en California, no dejó grandes titulares. Pero sí sirvió para confirmar cuáles son los tres grandes pilares en los que el talentoso jugador de Ridgewood basa su golf: una enorme precisión con los wedges, faceta del juego en la que trabaja intensamente en sus entrenamientos, una enorme capacidad en el juego corto, tanto a la hora de recuperar como de buscar golpes certeros para darse opciones de birdie, y su capacidad para elegir siempre la mejor estrategia posible.
Saber cuándo conviene arriesgar o cuándo es más inteligente ser conservador permite al Número Uno del mundo minimizar errores y mantener una línea de juego constante. «Cuando te sientes presionado y fuerzas decisiones, es cuando llegan los errores», reconocía nada más conquistar el AMEX californiano. «Toda mi carrera ha sido un aprendizaje constante. La mayor parte de la vuelta intento mantener la calma y centrarme solo en lo que puedo ejecutar. Forzar las cosas en este campo no suele acabar bien. La paciencia consiste en eso, en seguir ejecutando los golpes correctos. A veces fallar en el sitio correcto es tan importante como pegar un gran golpe», sentenció.
Scottie describió algunas fases concretas de su última ronda del torneo, como el hoyo 13, en el que esquivó las complicaciones: «Fallé el golpe, pero fallé en el lugar correcto. Eso me permitió chipar a pocos centímetros y seguir adelante sin complicarme». Pero sobre todo, se centró en su perfil estratega y en exprimir los mejores palos de su bolsa: «Ganar un torneo apretado exige ejecutar en los momentos clave. Hoy el trabajo fue más de paciencia, de quedarme en mi mundo y hacer lo que tocaba. Poder dejar la bola a 30 centímetros en lugar de tener que embocar un putt de dos metros te ahorra energía y estrés».
Precisamente ahí, en la precisión en los golpes de aproximación, están los otros dos grandes pilares de su juego, con los wedges y en el juego alrededor de green: «Pegué muchos wedges muy cerca de bandera y me dejé birdies bastante sencillos. Y cuando estuve fuera de posición, hice un gran trabajo recuperando la bola. Es algo que practico mucho y está bien ver que todo ese trabajo da sus frutos. Es mucho más fácil embocar un putt de dos pies que uno de tres metros. Hoy hice muchos birdies sin necesidad de putts largos, y eso ayuda mucho cuando juegas en el partido final».
«Cuando termina el torneo, más que euforia sientes alivio», reconoció el texano ante los medios. «Este campo te genera mucho estrés, especialmente cuando juegas con ventaja. Acabas bastante cansado mentalmente de estar tan concentrado toda la vuelta», añadió. Aunque lo importante para él fue demostrarse a sí mismo que su golf, pese a la inactividad de los últimos meses, sigue estando a un grandísimo nivel: «Este año fue mucho más fácil llegar preparado que el pasado. Perder cuatro o seis semanas sin jugar al golf tiene un impacto real en el nivel. Hay una gran diferencia entre dejar un chip a un pie o a metro y medio. Así que tener toda la temporada baja para preparar cuerpo y mente ha marcado la diferencia».
Ahora, por fin, Scheffler disfruta de su 20º triunfo en el PGA Tour, un registro con el que añade su nombre a una reducida lista de leyendas del circuito y que a buen seguro no será el último en esta temporada recién comenzada. «La verdad es que no había pensado mucho en lo de las 20 victorias. Es algo bastante especial, claro. Competir es algo que disfruto mucho, aunque puede ser muy duro cuando las cosas no salen», finalizó, aunque por el momento el problema de que las cosas no salgan parece que no va con él…



