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Scott McCarron acusa a Phil Mickelson de “hacer trampas” con su wedge de ranuras cuadradas

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Ranuras cuadradas

Las declaraciones del viernes de Scott McCarron al San Francisco Chronicle han azuzado la polémica en el PGA Tour sobre la nueva norma para las ranura de los palos de golf. Haciendo referencia al uso de un wedge (el Eye 2 de Ping) con ranuras cuadradas por parte de Phil Mickelson (y otros jugadores, entre ellos Huntar Mahan y John Daly), Scott McCarron, tres veces ganador en el circuito, aseguraba que “eso es hacer trampas” y se confesaba “horrorizado de que Phil Mickelson lo esté usando. Como uno de nuestros jugadores más importantes, él debería ser quien diera un paso al frente y dijera que no está bien” …

 

Scott McCarron confirmó sus declaraciones al final de su ronda en el Farmers Insurance Open: “Creo que cualquiera que use ese palo se está aprovechando de manera injusta. El uso de este wedge se debe a una demanda que se presentó hace años. No creo que la USGA quisiera permitir en su norma sobre las ranuras cuadradas que se pudieran usar estos palos siguiendo el espíritu de este deporte. Este es un juego de caballeros. La mayoría de los que formamos parte del PGA Tour creemos que usar este wedge no es correcto”.

McCarron concluía: “Si dos jugadores llegan al rough del 18 y tiran a green, y el de las ranura cuadradas puede parar la bola y el otro no, y como consecuencia gana el torneo … ¿Tú crees que eso es justo? Probablemente no. Esto no tiene buena pinta”.

Las declaraciones de McCarron ponen de manifiesto la contradicción que existe entre la nueva norma de la USGA, que prohibe el uso de ranuras cuadradas que permiten parar la bola más rápidamente en favor de las ranuras en V, y una antigua demanda de Ping. El fabricante de palos presentó la demanda contra la USGA que afectaba a las ranuras cuadradas de sus palos, que se resolvió en 1990 con la decisión de que quedaba aprobado para el juego cualquier wedge Eye 2 de Ping fabricado antes del 1 de abril de 1990. “Esa decisión prevalece sobre la nueva norma”, ha explicado Dick Rugge, director técnico de la USGA.

El problema es que si un jugador quiere usar un wedge de Ping fabricado antes de abril de 1990, Ping no puede proporcionarlo porque no lo puede fabricar para competición. La compañía tiene una base de datos con los números de serie de los palos fabricados antes del 1 de abril, que sirve para comprobar si un palo es legal o no. También pueden modificar el propio palo y la empuñadura de un wedge existente, pero no la cabeza. Si los jugadores los encuentran en el mercado o, como en el caso de Dean Wilson, en el garaje de su casa, pueden utilizarlos.

“Creo que esto dejará de ser legal para finales de año”, explicaba McCarron. “Cuando se impone una norma, especialmente la de las ranuras cuadradas, que todos tienen que cumplir, creo que es ridículo que algunos puedan usarlos simplemente porque pueden encontrar un par de palos en Ebay”.

Algunos comentaristas coincidían en que “hacer trampas” es una acusación injusta tratándose de algo que es explícitamente legal. Estos expertos señalan que si el argumento es que va contra el espíritu del deporte y de la norma, lo mismo se podría decir de las maderas de metal, de los putters largos que se apoyan en el pecho (como el que usa Scott McCarron) y de otras modificaciones introducidas en el reglamento del golf. En este sentido, resultó especialmente controvertida la introducción de los putters largos, que se apoyan en el cuerpo y proporcionan un péndulo para mecanizar el pateo, algo que la USGA discutió hasta la saciedad y a lo que todavía se oponen miembros de la asociación.

Al final de su ronda del viernes, Phil Mickelson se defendía de las acusaciones de McCarron: “Se puede jugar con esos palos porque están aprobados. Punto y final. Pero estoy totalmente de acuerdo con él (McCarron). Creo que es una regla ridícula. Pero si alguien quiere jugar con ellos, están aprobados. Hay dos asuntos aquí. Tenemos por un lado las ranuras legales que cumplen la norma y por otro las aprobadas para el juego. Y yo he enviado ranuras legales que no han sido aprobadas. Y estas ranuras, como dice Scott, no cumplen la norma, pero están aprobadas. Y como jugador, cuando le preguntas al PGA Tour o a la USGA, lo único que importa es si están aprobadas”.

Comentando la acusación específica de “hacer trampas”, Mickelson respondió: “Lo que él está diciendo es que la norma es una norma mala y yo estoy de acuerdo con él. Me molesta igual. La diferencia es que yo he estado hablando a puerta cerrada con la USGA y con el comisionado para explicarles lo ridícula que es esta norma. No estoy de acuerdo en la forma en que ha manifestado su desacuerdo, pero esa es su decisión”.

Mickelson también comentó la posibilidad de sacar el palo de la bolsa, especialmente cuando en el fondo está de acuerdo con McCarron y dada su posición como jugador más importante del circuito hasta la vuelta de Tiger: “Lo cierto es que no me convencía jugar con ese palo esta semana. No por la legalidad del asunto, porque creo que cualquiera puede jugar con esos palos. Pensé que no iba a ser mejor de lo que he estado usando hasta ahora. Y lo cierto es que no son muy diferentes. Son comparables. Creo que la tecnología actual en las ranuras no las diferencia demasiado. Es muy posible que en algún momento lo saque de la bolsa. Lo que es seguro es que no lo voy a sacar este fin de semana y no estoy seguro de cuándo lo sacaré en el futuro, si lo saco. Pero no tengo nada que objetar si alguien quiere usar esos palos si creen que son mejores”.