Scottie Scheffler entabló este martes un interesante y divertido debate con los periodistas desplazados al THE PLAYERS Championship. Fue a raíz de su rendimiento en los últimos torneos. Básicamente se trataba de saber si le preocupan sus ‘malos’ resultados en los dos últimos torneos. A saber: 24º en el Arnold Palmer y 12º en el Genesis. Obviamente, las comillas al término malos están más que justificadas. Malos para sus estándares. Quién los cogiera, pensará el resto del planeta golf.
Scheffler empezó por darle la vuelta al planteamiento del periodista. «Si mi secuencia de resultados esta temporada fuera al revés de la que ha sido, es decir, 24º el primer torneo, 12, 4º, 3º y por último 1º la semana pasada, ¿me estarías haciendo la misma pregunta? Seguramente, no. Entiendo vuestro trabajo. Entiendo que tenéis que buscar historias y lo valoro. Pero yo no lo veo así. No analizo mi rendimiento semana a semana por los resultados. Yo analizo golpe a golpe. Si lo he pegado exactamente como quiero o no», explica.
Es decir, lo de Scheffler es otra historia. Se la monta de una manera distinta y no está por la labor de encender ninguna alarma. El Número Uno del mundo mira el cuadro completo y está tranquilo. Considera que está jugando bien y sólo se echa en cara cierta falta de compromiso en algunos golpes. «Es lo que tengo que mejorar», asegura.
Las estadísticas pueden ser tozudas, pero a Scottie no le quitan el sueño. Los números dicen que no está bien con los hierros en 2026, precisamente su principal fortaleza en los últimos años, la parcela del juego donde se ha mostrado implacablemente inexpugnable. Concretamente, en los que llevamos de año, después de cinco torneos, Scheffler ocupa el puesto 88º del PGA Tour en golpes ganados en el approach, es decir, en los tiros a green, es decir, fundamentalmente con los hierros. Aún está en positivo respecto a la media, pero está a años luz de sus prestaciones en los años anteriores.
El texano viene de liderar de manera apabullante esta estadística en las temporadas 22/23, 2024 y 2025. O lo que es lo mismo, nadie le ha tosido en los golpes a green en los últimos tres años. No uno, ni dos, sino tres. Es más, esta misma temporada, en el American Express que ganó arrollando, ni siquiera exhibió unos grandes números en los golpes ganados con el approach. Ocupó el puesto 48º, lejos de su tónica habitual, hasta el punto de que fue la parcela menos fuerte de su juego.
Se está hablando mucho del driver de Scheffler, que no termina de estar cómodo con el nuevo palo que le ha facilitado TaylorMade en 2026, sin embargo los números dicen que desde el tee no está teniendo ningún problema. Es el segundo mejor en lo que llevamos de año en el PGA Tour, sólo por detrás de Michael Brennan. Lo mismo se puede decir del putt. Está entre los mejores del PGA Tour en 2026.
Así las cosas, la historia que cuentan las estadísticas y que de una manera u otra, aquí y allí, van recogiendo los periodistas, no coincide con la que se quiere montar Scheffler. «Yo soy mucho más de sensaciones que de estadísticas. Me fío más de lo que siento que de lo que dicen los números. Normalmente, cada vez que tengo una sensación, se corrobora después con la estadísticas, así que me fío más de mi instinto», explica. Y su instinto le dice que lo único que necesita es mejorar su compromiso con el golpe.
Será un problema de compromiso, de swing, mental, algo sencillamente puntual y pasajero o de simple mala suerte, pero la auténtica historia es que Scheffler ha bajado su rendimiento en los golpes a green en este inicio de año 2026. Este dato es especialmente preocupante en la semana del THE PLAYERS. Y es que el Stadium course del TPC Sawgrass es un campo que premia de manera eminente los segundos golpes sobre cualquier otro aspecto del juego. De hecho, en sus dos victorias en 2023 y 2024 en este campo, Scottie fue cuarto y séptimo en este apartado. Ni siquiera necesitó patear extraordinariamente bien para ganar (48º y 37º).
Quizá sea por todo esto, para no perder confianza con sus hierros antes de una semana crucial, es por lo que no está dispuesto a firmar debajo de esta historia y prefiere formular otra. Está en su pleno derecho. Además, siendo quien es, con su calidad y recursos, no hay que descartar que sea él quien acabe imponiendo el relato…
Eso sí, se ponga como se ponga, le tendrá que pegar mejor a los hierros sí o sí para tener opciones de ganar.



