Inicio Grandes Circuitos PGA Tour La doble delgada línea que le cambió la vida a Scottie Scheffler
El Número Uno del mundo regresa al lugar de los hechos dos años después

La doble delgada línea que le cambió la vida a Scottie Scheffler

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Scottie Scheffler. © Golffile | Steve Flynn
Scottie Scheffler. © Golffile | Steve Flynn

Scottie Scheffler ha vuelto al lugar de los hechos dos años después. Fue en Riviera donde cayó la última gota que desbordó el vaso de su paciencia. Sucedió durante el Genesis Championship de 2024. Desesperado por su rendimiento en los greenes, lanzó enfadado su bola a los árboles durante su última ronda y nada más firmar la tarjeta llamó a su entrenador de putt: «Phil (Kenyon), tenemos que encontrar una solución».

Había tocado fondo. Su curva de strokes gained con el putt no ofrecía duda alguna. Desde el Memorial Tournament de 2023 comenzó a bajar, bajar y bajar hasta estrellarse contra el suelo en Riviera. Terminó el torneo de Los Ángeles dejándose con el resto de jugadores más de cuatro golpes en los greenes. Más que frustración era desesperación, puesto que no era algo puntual. También estuvo mal en el Phoenix Open, no fue para tirar cohetes en Pebble Beach y se dejó otro mundo en el The Sentry. Había hubiera entrado en barrena. ¿Pateaba mal el Número Uno del mundo (ya lo era entonces de manera destacada)? En absoluto, pero sí bastante peor que la media.

Si se fijan en esta primera delgada línea que ofrece la imagen adjunta, la del rendimiento en los greenes en los dos últimos años, verán perfectamente lo que reflejan los números. El punto más bajo de la curva que ofrecen los compañeros de Data Golf es precisamente en Riviera 2024. Lo pueden consultar también en este enlace.

Se produce la llamada de teléfono. Scheffler y Kenyon habían empezado a verse durante la Ryder Cup de Italia, septiembre de 2023. Es decir, a principios de 2024 llevaban poco tiempo trabajando. Scheffler ha explicado este miércoles, en la previa del Genesis Championship, en el regreso a Riviera dos años después, cómo fue el proceso. «Cuando empezamos juntos, había algunas cosas en mi técnica que quería pulir. Trabajamos muy, muy duro en eso durante la pretemporada. Vimos algo de éxito pronto. Gané en Bahamas, el primer torneo en el que estábamos trabajando ‘oficialmente’ juntos (se vieron por primera vez en la Ryder de Italia). Luego tuve un inicio de año decente. En Phoenix estuve cerca de ganar y fallé algunos putts en los últimos nueve hoyos que necesitaba embocar. Después, aquí, se añadió la frustración de la semana anterior con un campo de golf con greenes muy difíciles para patear. La frustración se mantiene».

Aquí es donde entra en escena la otra delgada línea que cambia la vida de Scheffler. Esta es literal. Física. Kenyon entendió que la técnica ya está donde querían y que había llegado el momento de meterle mano al material. «Volvimos a casa. Tuve dos semanas libres y empezamos a investigar en distintos putters. Al final optamos por el Spider “normal” y dejamos de usar la línea en la bola».

Es ahí donde entiende Scheffler que todo cambió. Adiós a la línea, hola a la comodidad. «En Riviera todavía usaba un blade con una línea en la bola. Así que pasar a un mallet, donde no tengo que alinear la bola, me dio una mejor imagen de lo que quería ver y realmente me liberó». Es en este punto donde Scottie ha hecho una confesión que nunca antes se le había escuchado. «Yo nunca fui un tipo que fuera especialmente bueno en, no sé si la palabra es “alinear”, pero sí diría que generalmente para mí “menos es más”, así que ir a ese putter me ayudó a hacer menos. Simplemente, ponía mi atención en la trayectoria de la bola. Por alguna razón la línea se convirtió más en una distracción que en una ayuda. Pasar al Spider me lo aclaró todo», describe.

La delgada línea de sus strokes gained con el putter y la línea delgada del putter.

El nuevo putter, que por cierto le recomendó antes Rory McIlroy, entró en acción como un elefante en una cacharrería. Ganó en su estreno el Arnold Palmer Invitational acabando quinto en strokes gained en los greenes. Pasó de perder más de cuatro golpes a ganar cuatro sólo en la cuarta ronda. Ocho golpes de diferencia. Acto seguido ganó el THE PLAYERS, quedó segundo en el Houston Open y ganó el Masters de Augusta. La curva desde entonces no ha dejado de subir… Como ya ha quedado reflejado en más de un reportaje en Ten Golf, el Número Uno del mundo ha pasado de estar de la media hacia abajo del PGA Tour en rendimiento con el putter a estar en la zona noble.

Curiosamente, esta semana podrá enfrentar por primera vez las estadísticas que obtuvo en Riviera con el putter anterior con las que tenga esta semana con el spider. Será muy interesante.